Limónov de Carrère

No me han gustado nunca los libros que se anuncian con la banda de papel como esta que pone: “12a edición. Carrère vuelve a deslumbrar. Memorable (Sonia Hernández, La Vanguardia)”. Luego el comentario de Miguel Mora del País, Rafael Narbona del Mundo, Llàtzer Moix otra vez de La Vanguardia y finalmente el de Pablo Martínez Zarracina de Pérgola). No tengo ni remota idea de quien es Sonia, Miguel, Rafael, Llàtzer y Pablo. Y no me importa. No sé porque subrayan los medios. Ni me importa. Si me cabrea el hecho que se suponga que deba saberlo. Tampoco entiendo porque a Pablo le ponen el segundo apellido cuando al resto le han puesto el primero. Como si hubiera cosas que se deban saber. Y Pérgola no sé qué medio es ni gastaré mi tiempo en a buscarlo.

Este libro es demasiado bueno para ir haciendo caso a estrategias comerciales vetustas. Y si hicieron 12 ediciones desde 2013 hasta 2016, nunca te dirán cuántos ejemplares salieron de cada una. O si se vendieron todas. O si se fueron todos los ejemplares a un almacén de alguna región remota España. Y el libro es bueno. Se lo regalaron los reyes a mi hermano hace cinco años según se deduce de la firma de la segunda página: es de mi hermano y se lo trajeron los reyes en 2017. Mi hermana también me dijo que era bueno. Te gustará más que el de Yoga, ya verás, me dijo ella. Y tenía razón. Bueno mi hermana acostumbra tener la razón en varios campos, en los que sin duda está la literatura. Y mis hermanos tienen una competición soterrada, y siempre negada, o inventada por mí,  que consiste en ver quién se lee más libros de novela novela. Y Carrère es novela novela. Y claro cuando los dos te dicen que Limónov te va a gustar ¿Pero de qué va? Nada léetelo. Y va y te lo da, mi hermano en este caso, no hay más que leerlo. Si mis hermanos están de acuerdo que un libro es bueno, ¿de qué me sirve que me lo diga Sonia, Miguel, Rafael Llàtzer y Pablo en esta banda roja que molesta al agarrar el libro al leerlo?

Al libro. No os pasado nunca que habéis topado con alguien y te dices para adentro: si fuere periodista le haría una entrevista, si tuviera una cámara, y supiera utilizarla le haría un reportaje, pues Carrère le hizo un libro. Porque hay vidas que son de película y Emmanuel Carrère escribe novelas. De ahí que tengamos este pedazo de novela biográfica de un tal Limónov. A mí me sonaba de que se había presentado a una elección en la Rusia de Putin. Cuando se lo dije a mi hermano me contestó insistiendo: y muchas cosas más, léete el libro.

Y ayer me lo acabé, esprintando como me leo los libros que me apasionan. Me pasó recientemente también con el del Hijo del Chofer de Jordi Amat y Aquí no hem vingut a estudiar de Enric Juliana.

Cito la página 332, cuando ya tenía claro que el libro merecía una reseña:

“Hay que reconocerle una cosa a este fascista: sólo ama, y solo ha amado siempre, a las minorías. Los flacos contra los gordos, los pobres contra los ricos, los cabrones que admiten serlo, tan raros, contra los virtuosos que son legión, y por errática que parezca su trayectoria, posee una coherencia que consiste en haberse puesto siempre, absolutamente siempre, de su lado.”

El libro tiene 396 páginas así que a la página 332, cuando yo ya estaba entregado a mi sprint de lectura, este párrafo tenía mucho sentido. Y el lector encontrará el sentido si se ha leído las 331 páginas previas. Si no lo hace ya me ocupo de ello al final de esta reseña.

Pero para no desvelar más de la trama del libro, de la vida de Eduard Limónov, como hizo mi hermano conmigo, voy a esbozaros como este libro me ha ido convertido en un fascista. Que espero que sea un fascista transitorio y leve. Como le deseamos a alguien que ha contraído el virus del momento. Porque hay libros que afectan, y este me ha infectado. Mi carácter ha ido cambiando a un carácter más seco, asumiendo que ponerse de acuerdo con el otro es muchas veces inútil y otras tantas, cansado. Más vale hacer que hablar de hacer, cansa menos. Hacer lo que había que hacerse, porque durante la lectura uno cocina, trabaja, se relaciona, duerme. Y hace lo de siempre y lo hace pero de una forma más seca, que le llamo fascista, es decir como lo haría Limónov. Porque los buenos libros son buenos porque nos cambian, nos modulan el carácter, aunque sea solo durante un rato. ¿Qué haría Eduard en mi lugar ahora? Seguramente mandaros a la mierda a todos, atención yo no lo haría lo haría Eduard, porque es muy fácil no leer esta reseña y es mucho más difícil, estadísticamente hablando, leerla. El mérito es que debe haber miles de reseñas más buenas que esta para estar perdiendo el tiempo leyendo esta que además no cuenta nada sobre el libro. Así que, si no te vas a leer el libro, si no has llegado a leerte el final de toda la reseña que no llega a las mil palabras, no lo sabrás, no te importará, pero te habré mandado a la mierda. Porque habrás sido un mierda. Tú no, porque has llegado al final. Y al final no llegan los mierda, aunque fracases, no es ser un mierda llegar al final. Bienvenidas, bienvenidos a la apasionante vida de Eduard Limónov. Bienvenidas, bienvenidos a la prodigiosa escritura de Emmanuel Carrère.

Título del libro: Limónov
Autor: Emmanuel Carrere
Editorial: Anagrama, 2016
Traducción: Jaime Zulaika
Web de la editorial: https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-
narrativas/yoga/9788433980847/PN_1042

Vipassana+Brote+Lesbos=¿Yoga?

He llegado a Carrère. Tarde, pero no muy tarde, espero. El libro que me acabo de leer y que no era para mí, sino que era un regalo del que me ha costado desprenderme, está descompuesto y te deja recompuesto. Se llama Yoga y se podría llamar sal de litio, meditaciones, meditación, locura, trastorno, bipolar, pozo, yo, migración, Lesbos… como también se podría llamar Yoga.

No es tarea fácil resumir este libro que está muy bien escrito. Hay algo muy interesante en la cola que unen sus tres partes. Y este es el gran arte del libro: pegar partes de la vida, pegar unos años en que uno se rompe, en los que uno empieza con el proyecto de escribir un libro sobre el Yoga y para ello se propone documentar un retiro de meditación Vipassana, ya de por si indocumentable, y que acaban intentando recomponerse en Lesbos, el epicentro de la crisis migratoria en 2016.


En el centro la locura. Primero la locura neurótica con la que uno vive normalmente y que sale a brillar, de forma más clara, durante las largas sentadas de los retiros de meditación Vipassana en el cojín, mientras observas la sensación de cómo entra y sale el aire entre tu labio superior y la nariz. Esa es la estación de despegue de los viajes estratosféricos que nos ofrece nuestra mente hasta que te das cuenta que se te ha vuelto a ir la cabeza otra vez y decides volver a centrar la atención en la aburrida sensación de sentir como pasa el aire entre el labio superior de la boca y la nariz, ahí donde crece el bigote.


Y luego viene como le hacen salir del retiro por el atentado contra el Charlie Hebdo, en enero de 2015. Para contar lo que pocos cuentan: el ingreso y el diagnóstico del trastorno bipolar. Habla de la locura, de la locura en la que te drogan, en la que te recluyen, la locura en mayúsculas. Ángel Martín lo ha hecho recientemente en España con su libro “Por si las voces vuelven”, y hace siete años ya lo hicieron muchas en el 7º Congreso Internacional de Hearing Voices en 2015 en Alcalá de Henares. Por fin hablan los locos, por fin hablamos los locos, por fin se escribe desde la locura. Por fin se nombra la locura.

Pero no hay locura sin humano que la lleve, que la trasporte, que dialogue con ella, consigo. Y es muy honesta la forma de contarse a sí mismo de Carrère. La forma en que cuenta como cae en el pozo, la forma de contar esos años en su vida y la forma de contar las partes que son la cola, y por tanto pura literatura, que asegura que no se aleja mucho de la realidad, de lo que le pasó, de contarse que le está pasando. De contar por donde está pasando. Porque creo, y es una creencia, que es sano hacer ejercicio, ser crítico con el mundo, hacer entonces algo para cambiarlo, meditar y también contarnos lo que a uno mismo nos va pasando.

Poder responder algo más que bien, cuando algún impertinente pregunte: ¿y tú qué tal? Bien o te cuento respondería la persona que me recomendó este libro. Y creo que Carrère hace ese ejercicio de ser honesto, de alejarse lo necesario de la realidad. Y siendo un libro sobre la locura, tiene mérito.

Al salir no os olvidéis de apara la luz, o cosas de las que no me quiero olvidar y que no me han cabido en la reseña: hay un gran compendio de definiciones sobre la meditación en “Mear y cagar” de la página 286 a las que volver. Si Carrère pudo dejar de escribir con un dedo después de once libros y tres ensayos, yo puedo dejar de escribir con cuatro dedos después de seis reseñas como él en typing.com. Es terrible el capítulo del “Niño emparedado” de la página 175. Tengo que buscar el momento para leerme el libro tibetano de los muertos. Volver a ver el video de la Polonesa heroica de Chopin interpretado por Martha Argerich.

Título del libro: Yoga
Autor: Emmanuel Carrere
Editorial: Anagrama, febrero 2021
Foto: Portada del libro
Web de la editorial: https://www.anagrama-ed.es/libro/panorama-de-
narrativas/yoga/9788433980847/PN_1042

Jo, que no he conegut mai els homes

És un llibre dur de tapes toves. Un llibre desagradable i amable, cuidat i brutal. Trist, vital, per moments angoixant, desolador, escrit per Jacqueline Harpman (1912-2012) escriptora i psicoanalista belga d’origen jueu. Una data, un ofici, un origen, i un lloc de naixement que emmarquen i posicionen l’obra escrita al 1995.


És un llibre incòmode, en el que m’he passat tota la lectura increpant a la autora amb frases com: “no haurien de seguir els rius?”, “la gent no desapareix així com així”, “perquè no busquen els cables elèctrics?” com buscant les incoherències que facin menys creïble les poc agradables emocions que un i altre cop han anat llaurant-me: sorpresa, indignació, irrealitat, il·lusió, expectativa, estranyament, curiositat, decepció, por, angoixa, inquietud, tristesa, serenor, desolació.


És aquesta la gràcia del llibre, com de la majoria dels bons llibres, que el que busquen es traslladar-nos un ventall d’emocions. Com si la escriptora les sintetitzés i la traductora, Anna Casassas hagués tingut la cura de preservar-les perquè produeixin l’efecte emocional desitjat. I potser aquest llibre ho fa directament, de forma seca, sense embolcalls. Avantatges de la ciència ficció i d’una autora versada en els estats mentals i emocionals.


I potser és que estic més trist de lo habitual, o més sensible, o més solitari. Motiu pel qual vull escriure la ressenya per treure’m aquest fred de sobre. Aquesta sensació amarga de final, d’holocaust, de preguntes sense respostes, de buscar sense trobar. És com si la personatge tornès a actualitzar, i viure, les gran preguntes filosòfiques que ens vàrem formular a l’adolescència i a les que no podrem donar resposta. Que només amb paciència arribarem a matisar. Nosaltres no hem viscut la segona guerra mundial, no som psicoanalistes i ella si.


«Jo, que no he conegut mai els homes» és d’aquest llibres secs que els haig de tancar per agafar aire, com si la lectura la fes amb tub i ulleres per no implicar-me massa. Però quan em sorprenc tancant el llibre un moment per mirar a l’horitzó i a la resta de viatgers del tren de rodalies per sentir que no estic tan sol, entenc que ja m’he implicat, que ja hi soc.


I poc més. L’ha publicat l’editorial Periscopi l’any 2020 en català. Aquella editorial definida pel meu amic David com la que posa la contraportada a la portada. Un disseny anglosaxó, que m’agrada perquè editen llibres amb gust.

Nota de cata: Millor llegir-lo a l’estiu, sentint la remor dels nens que juguen a la piscina per evitar que aquest fred et cali massa endins.


Nota meteorològica: ahir, quatre d’agost de 2021, quan m’estava acabant de llegir el llibre va caure una tempesta d’estiu, d’aquestes que volen acabar amb tot però que mai ho aconsegueixen, encara que hi estiguis d’acord. I varen baixar les temperatures, i em vaig acabar el llibre, i vaig tenir por de passar fred en aquella nit d’agost.

Nota d’enviament: els dos amics als que vaig oferir el llibre desprès de que llegissin l’esborrany d’aquesta ressenya el van deixar, el llibre que els hi havia donat, un a la taula i l’altra al moble de la entrada. Ja ho hauràs notat, però aquesta ressenya no anima a llegir aquest bon llibre.

Títol: Jo que no he conegut els homes
Autora: Jacqueline Harpman
Traducció de:
 Anna Casassas Figueras
Pròleg de: Sophie Mackintosh
ISBN: 978-84-17339-59-3
Enquadernació: Rústica
Format:
 127×200 mm
Núm. de pàgines:
 232 pàgines
Editorial: Periscopi, Febrer 2021
Web de la editoria
l: https://periscopi.cat/llibre/antipoda/jo-que-no-he-conegut-els-homes



American Gods: una Maravilla

American Gods es un gran viaje. Un thriller, un policíaco, una historia romántica y un viaje por carretera. Creo que Campbell dijo una vez que Yung había utilizado el término Arquetipo para no meterse en problemas. Cambell utilizó el de Mito. Y Neil Gaiman, finalmente, el de Dioses.

¿Cómo te atreves?

Todos hablan de lo mismo: de lo que se crea cuando se cree.


El libro empieza con una cita de Richard Dorson. La primera frase dice:

Un cuestión que siempre me intrigado es qué sucede con los seres míticos cuando la gente emigra fuera de su
tierra natal.

Parece como si Neil Gaiman hubiera resuelto hacer suya la cuestión y resolverla.
Wednesday, uno de los protagonistas, lo explicaba demasiado claro a la camarera:


-¿Así que organizáis bacanales desenfrenadas en su honor? ¿Bebéis vino de sangre a la luz de
la luna llena, rodeadas de velas rojas en candelabros de plata? ¿Os adentráis desnudas en la
espuma del mar, elevando extáticos cantos a vuestra diosa sin nombre mientras las olas
acarician vuestras piernas y muslos como las lenguas de un millar de leopardos?
-Usted se está riendo de mí- dijo la chica-. No hacemos todas esas tonterías de las que habla.


Y de estas tonterías es de lo que va el libro. De los dioses que trajeron los migrantes que poblaron ese nuevo país. Y claro, son dioses de todos los rincones del planeta. Con los modales de dioses antiguos y la situación económica de estar demasiado olvidados. El carácter de cada dios hecho persona es sorprendente por inesperado y por auténtico. Personas de apariencia normal, sobre todo por la escasez de devotos, pero que siguen siendo la versión reducida de los dioses que fueron antaño.

Organizar a los dioses es como intentar poner un montón de gatos en fila india. No está en su naturaleza.


Con la historia de los dioses que poblaron esa nación tan poco propicia a los dioses, el libro cuenta además los grandes mitos de la migración fundacional a Norte América. Desde los esclavos traídos en las más inhumanas condiciones, los antiguos pobladores de las llanuras, los sentenciados llegados desde Inglaterra…

Cada uno de ellos fundó un país con los dioses, los mitos, lo cuentos, las metáforas, los arquetipos que trajeron. Solo los dioses son reales avisa el autor, a modo de encuadre, en la introducción. Lo que viene después son 538 páginas.


El libro relata también el viaje del héroe, que Joseph Campbell describió en ese gran libro pionero titulado «El Héroe de las mil caras». Y es un gran acierto. Me imagino a Neil Gaiman, como ya hizo George Lucas con «La Guerra de las Galaxias», mandándole el borrador de la novela a Campbell, si este aún estuviera vivo, para dar fe que evidentemente la novela trata del viaje del héroe. Y es un héroe muy de libro el protagonista Shadow. No solo por el nombre, que es tan jungiano, sino que su padre no es conocido como resaltaría Campbell. Por lo que también el libro trata de la arquetípica búsqueda de padre, una de las que nos es muy fácil asimilar, en nuestra tradición, a la búsqueda de dios. Y un dios, el padre de todos, que le diseña un periplo de manipulaciones y sacrificios. De lo que ya teníamos ejemplo gracias al devoto de Job.


Y también es una novela de viajes de carreteras, donde los lugares santos americanos están al borde de las mismas para atraer la afluencia de los turistas. Ya que un turista es un devoto contemporáneo. Un tributo a la libertad de la generación Beat, precursora de tanto, donde ésta tiene que ver con el movimiento, con lo fluido. De alguien que conoce y ama las tierras que narra. Aún siendo el autor inglés.

Y las describe con un detalle maravilloso, porque las recorrió. Y también son fluidos los nuevos dioses, recordemos, si hay personas que creen en algo habrá un dios de ese algo: internet, televisión. coches, ciudades, mundo….

De pronto pensó que si prefería a Wednesday, al señor Nancy y compañía frente a sus oponentes, era por una sencilla razón: -pueda que fueran cutres, sucios y que su comida fuera repugnante, pero al menos no hablaban a base de tópicos. Y preferiría mil veces una atracción de carretera –por cutre, hortera o triste que fuese-, a un centro comercial.

Y esta batalla que se va cociendo parece ser la batalla entre el pasado y el futuro, pero más que eso es la lucha entre lo auténtico y lo manido: lo tópico, la televisión. Lucy Ricardo. El libro trata también de la lucha de la autenticidad por sobrevivir en este mundo en el que vivimos. Un mundo, una ciudad, una televisión que se empeñan en extinguirla. Una autenticidad encarnada en los viejos dioses que son los seres más auténticos con los que uno se puede topar, en la novela claro.


Incluso contra toda evidencia puede ser que sea un ser celestial cuyo único interés es asegurarse de que tu equipo de futbol, tu ejército, tus negocios o tu matrimonio prosperen, se desarrollen y triunfen frente a cualquier obstáculo.

Y no quiero dejar sin resaltar el magnífico tratamiento de los sueños de Shadow. En un continuo entre lo que vive y lo que sueña, con la misma naturalidad, la misma veracidad cuenta el libro lo vivido por el protagonista y lo vivido en sueño. Y claro, en los sueños la aparición de los personajes míticos es más evidente, aunque en la vida también aparecen, eso sí, más camuflados.


Y tampoco quiero olvidarme de la muerte. Tiene un tratamiento funcionarial, como cabía esperar del autor que escribió Sandman, recordemos que en Sandman, una de las hermanas del protagonista era eso, la muerte. Y ahí está el barquero de la tradición griega y la balanza de la egipcia, con sus dioses. Es sorprendente y deliciosa la forma en que aborda también la muerte este libro.


Como os habréis dado cuenta a estas alturas, hay muchos libros dentro de este libro. Muchas historias, grandísimos personajes, y un dúo estupendo con el que he convivido del 15 de junio al 6 de julio, Wednesday y Shadow. Una pareja de majos que hablan mucho y muy poco. Una lectura para el verano o para un reposo, o para cada noche. Para abandonarte en ella. Para sumergirte. En internet hay páginas que te describen todos los dioses y entidades diversas de la novela. No hace falta consultarlas. Ni ver la serie, que es poco o nada fiel al libro y que ocupa la visualización mental de los personajes reduciéndolos y encasillándolos. Si no la has visto todavía no la veas y léete el libro, ya que es un libro maravilloso.

Título: American Gods
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Foto: Wikipedia

El Director: el breve

FOTOS: CHRISTIAN GONZÁLEZ (publico.es)

¿No te has preguntado nunca cómo salen los periódicos a la calle? ¿Si con ese euro, o esas cien pesetas se podía pagar todo, periodistas, impresión, transporte?


Cuando todavía compraba el periódico impreso comprobaba como siempre había un pequeño apartado que daba a entender una relación con el gobierno. Comprendí que el gobierno compraba un buen número de periódicos y si el periódico publicaba algo que no le gustaba, compraba menos, o muchos menos. Solo así se puede tener controlado un periódico. Y por el otro lado, claro, están los anunciantes ¿qué pasaría si El Corte Inglés retiraba sus caros anuncios?


En él, David Jiménez hace referencia a «los Acuerdos», la forma de mantener a flote los periódicos en esta fase actual en la que ya casi nadie lo compra en papel y todavía no obligan del todo a suscribirse para consultarlo en la web. Para mantener a flote los periódicos no solo el Estado da dinero, sino que las empresas del Ibex a través de «los Acuerdos», para ellos calderilla, también lo hacen. Y claro, un director sin demasiadas ataduras como David Jiménez, que ascendió a la dirección del diario El Mundo en 2015 y al que hicieron dimitir un año más tarde…


El libro “El Director” habla de lo que pasaba ese año en la redacción de El Mundo y su relación con el gobierno de Rajoy. Se estaba cociendo el independentismo en Cataluña, las tarjetas Black en Madrid, la salida a Bolsa de Bankia, los últimos días de Monedero en Podemos… el 24 de mayo salta por los aires el bipartidismo con Ciudadanos y Podemos, dimite el concejal de cultura de Madrid Guillermo Zapata por unas bromas en Twitter, entra en vigor la Ley Mordaza, Pedro Sánchez es el candidato del PSOE después de su periplo.

Un año en que parecía que el país estaba patas arriba, sobre todo si uno se pone a pensar en cómo debían verlo las élites económicas de siempre, las que interpretaban que el fin del bipartidismo era un peligro, el caos.


Y fue entonces, en abril de 2015 cuando la empresa Unidad Editorial, propietaria de El Mundo, ponía a David Jiménez como director: un periodista de la casa labrado en el exterior. Y les salió rana. Al menos para»el Cardenal», sobrenombre que David da al presidente del grupo. ¿En qué piensa cualquiera cuando uno lee que a un personaje le llaman “El Cardenal”? pues así de quemado salió David del periódico. Y en este libro se despacha a gusto.


Y la gracia es que sea SU libro, su punto de vista, sus ajustes de cuentas. Porque pocas veces alguien que ha estado en las atmósferas actuales donde el poder se codea y bromea y toma decisiones ha bajado sin ataduras para contarlo. Y David lo cuenta. Y para mi éste es el valor del libro: que un exdirector de El Mundo maltratado cuente su experiencia en la breve dirección del periódico en esos años tan trepidantes…

Ayer antes de dormir pensaba que su versión en una serie sería la última temporada de The Wire donde se aborda el periodismo y los medios de comunicación. Luego soñé en una redacción sumida en un ERTE y las formas de evitar que una sea la despedida. Sobre la autocensura. Sobre ¿quién vigilará el poder ahora que los grandes periódicos siguen amordazados por «los Acuerdos»?


Fecha de la reseña: 21-12-2020
Título: El Director
Autor: David Jiménez
Editorial: Libros del K.O
Foto: Portada
Url: https://www.librosdelko.com/products/el-director-secretos-e-intrigas-de-la-prensa-narrados-por-el-exdirector-de-el-mundo

Foto del Diario Publico.es (autor: CHRISTIAN GONZÁLEZ)

«L’intergrista reticent»: un tobogán.

Creo recordar que me lo trajeron los Reyes Magos de hace dos años. Se debieron enterar de mis dificultades y mi satisfacción con la lectura del libro de Jonathan Franzen, Libertad, reseñado a peso aquí abajo.

En tamaño no tiene nada que ver. Frente a las colosales ochocientas páginas del contracturador libro, este se condensa en ciento sesenta y cinco, tapa blanda y edición al estilo aglosajón con reseñitas por todos lados. Lo que viene siendo casi un libro de bolsillo. Y no es por la edición sino porque dura poco. 

¿Ya se ha acabado?

Es vertiginosa la velocidad del monólogo, que se aligera por ser parte de una conversación donde Changez, el protagonista, narra desde una terraza de un restaurante en Lahore, Pakistán, sus vivencias a un viejo amigo, un desconocido, un agente de la CIA, un norte americano del medio… su vida como brillante estudiante, brillante trabajador en una de esas empresas que recomiendan recortan los salarios de los trabajadores de otras empresas, externalizar la producción atendiendo solo los beneficios económicos de los accionistas. 

Mohsin, el autor, relata así una vida casi perfecta en Nueva York por parte de un joven paquistaní de éxito que se trunca con el ataque a las torres gemelas. Ese 11 de setiembre en que todos recordamos dónde estábamos. Lo que pasa después es previsible, pero la velocidad de la lectura, los magistrales islotes de conversación, solo desde un interlocutor, hacen de la lectura una delicia. Y sí, la explicación de una transformación personal de estas dimensiones en tan pocas páginas resulta algo superficial para mi gusto. Sobre todo después de leer el libro de abajo. Pero no desmerece. 

Todavía siento que bajo por ese tobogán de parque acuático que no deja de ser la sensación de una vida contada en pasado reciente, de los giros, los saltos, el vértigo que todos hemos sentido a partir de cierta edad al narrar un evento traumático o varios de ellos encadenados. Cuando una persona muda de piel, de forma de ver el mundo, cuando se caen los velos, cuando sabes que dejándote barba todo se irá al traste y no te importa lo que tanto te había importado. 

Creo que me lo voy a volver a leer. 

Título: L’intergrista reticent (original The Reluctant Fundamentalist 2007)

Autor: Moshid Hamil

Traductor: Carles Miró

Editorial: Edicions del Periscopi 

Url: http://periscopi.cat/antipoda/item/lintegrista-reticent

Libertad: quilo y cien gramos

franzen

Lo empecé tres veces hasta que me pude montar en su lectura. En las dos ocasiones previas me había resbalado en la pendiente helada de esta radiografía de Patty y con ella de esos norteamericanos de clase media de casita, coche, jardín y los conflictos por a quien le toca limpiar la nieve de la entrada.

Patty, la tercera vez que abrí el libro de quilo cien gramos y ochocientas páginas, pasó durante dos meses a ser primero mi prima, después mi amiga y más tarde mi hermana mientras yo hacía músculo con el pesado libro. Franzen según me advirtió mi hermana, se dedica escribir haciendo la radiografía de sus personajes hasta unas profundidades motivacionales que a veces dan vértigo, y me lo decía haciendo el gesto de quien tira de un hilo o como de quien tira de la cuerda del pozo con el esfuerzo de subir la carga profunda del cubo.

En las dos intentonas primeras perdí la paciencia porque me perdía con una facilidad que me preocupó: ¿y este personaje quién es? ¿de quién está hablando ahora? En el tercer intento asumí que habría partes del libro que no sabría de quién estaba hablando, en las que andaría perdido… pero qué importaba perderse durante diez páginas en un libro de ochocientas páginas. Un 1,25% del contenido que quedaba descontextualizado pero que no dejaba de formar parte de los retratos de los personajes que son una delicia.

Como se describe en la contraportada del libro, se trata del retrato minucioso de una familia del medio oeste americano a lo largo de varias décadas. Patty se casará con Walter, otro retrato en profundidad y deseará a Richard el mejor amigo de Walter. Un triángulo clásico al que el autor le saca punta deleitándose en la corrosión de sus caracteres, de sus vidas tan limpias y claras y esperanzadas al inicio y tan rugosas, tristes y oscuras al final.

A parte del trío, al autor le da tiempo en esta amplia cantidad de hojas a introducirse en casa de los vecinos, en la cabeza del hijo y la hija y a formular una crítica moralista a través de sus personajes sobre esa américa de apariencia fácil entre el segundo Bush y el terrorífico Dick Cheney; como la mascota de caza disecada y colgada que anuncia el palo moral del país y la novela.

Mi compañera de trabajo me comenta que para leer este libro mejor leerse un Dostoyevski, que eso sí que es novela psicológica y que si puedes ir a la fuente, por qué te dedicas a patinar en los afluentes. Le doy la razón fumando el cigarro de media mañana mientras una mujer delgada, de paso nervioso y alta me llama la atención. La bautizo como Patty y me sale, como Franzen me ha enseñado, una narración interior de su vida y su evolución, mientras mi compañera de trabajo habla algo de los hermanos Karamázov.

Fecha reseña: 27-11-2019
Libro: Llibertat (original Freedom, 2010)
Autor: Jonathan Franzen
Editorial: Columnna
Url: https://www.grup62.cat/llibre-llibertat/95926

La imagen de Franzen está tomada de Times.co.uk

El azar y viceversa: como diría Iwasaki, un clásico.

felipe

Llevo días dándole vueltas a esta reseña de «El azar y viceversa» de Felipe Benítez Reyes sin encontrar nada interesante que comentar, a parte de que el libro me ha encantado. Esta tarde, mientras lo guardaba en el que será su su sitio en la estantería, me he topado con la faja del mismo y me ha dado por leer lo que comentan diversos periodistas y autores al respecto. Al momento, se me ha ocurrido lo siguiente:

Una novela excepcional, llena de humor, sobre lo apremiante, sensual y a ratos melancólica que puede ser esta vida que nos lleva.

Pedro Zarraluki. No tenía a bien conocer a Pedro, gracias wikipedia. Bien, coincido casi plenamente con Pedro, considero la novela excepcional, como todo lo que escribe Felipe Benítez Reyes, es cierto que está llena de humor, y que trata sobre la vida y cómo ésta puede ser apremiante y melancólica. Lo que no veo por ningún lado es la sensualidad.

Una obra narrativa de radiante personalidad.

Juan Bonilla, Mercurio. Tampoco conocía Mercurio (ahí, dejando claro que no tengo ni idea) ni a Juan Bonilla. Veo que incluso le hicieron una entrevista a Benítez Reyes. Ahí encontrarán cosas mucho más interesantes que aquí, pero vuelvan por favor cuando acaben la lectura. Lo de la «radiante personalidad» me parece una afirmación intachable, por cierto.

Uno de los más curiosos, elegantes e inclasificables escritores españoles.

Javier Rioyo, El País. Este sí que me suena. Algo de él había leído. El País también, que no se alarme nadie, aunque últimamente está poco reconocible. Aquí coincido también con todo. Benítez Reyes es sin duda curioso, es elegante y es completamente inclasificable.

F.B.R. posee la prosa más brillante, la más personal, la más envidiable y la más envidiada de todos los escritores de su generación.

Almudena Grandes, El Mundo. A ella también la conozco, aunque debo reconocer no haber leído nada suyo. Este comentario me parece también bastante certero, aunque no estoy en condiciones de corroborarlo al completo, porque no sé cuales serían todos los escritores de su generación. Sí que es cierto, no obstante, que es una prosa brillante y personal. Y envidiable. Y envidiada, imagino.

No es frecuente que hoy se escriba como lo hace F.B.R. Podría hablarse de un clasicismo contemplado a través del prisma de la modernidad.

J.M.Caballero Bonald, ABC. Uf, mira, no.

Uno de los escritores con más talento de su generación. De cualquier generación. Ni una sola línea ha escrito que no sea inequívocamente suya.

José Luís García Martín, ABC. Y dale con su generación. Aquí como mínimo lo arregla con lo de «cualquier generación». Es verdad, es bueno no hay duda. También coincido en lo de «inequívocamente suya«. A mi manera diría que escribe de un modo peculiar, exuberante.

Leemos a F.B.R. como si estuviésemos leyendo a Borges, a Kipling, a Chesterton o a Nabokov. Ni más ni menos que como a un clásico.

Fernando Iwasaki, Mosaico (Chile). Lo siento, otro que ni idea. Pero de este como mínimo puedo decir que es de Chile y me queda más lejos. Pero sí, la verdad es que sí, la clava. Yo añadiría a mi autor favorito de cabecera en la comparación: Franzen.

Y bien, acabo con uno de los pasajes que más me han gustado como muestra de lo bien que escribe Benítez Reyes. Está tomado de la última parte de libro, donde de repente acelera y las frases destacables por centímetro cuadrado se multiplican. F.B.R. sobre el sexo entre desconocidos:

… ni haré intento de describirle lo que sentía cuando se iba con alguno de ellos a esa hora en que ya sólo hay un colofón posible para la noche: el de la pasión acelerada entre extraños, que suele ser una pasión sobreactuada por naturaleza, a la que sigue una sensación igualmente sobreactuada de vaciedad. dos actores mediocres y desnudos en medio de un escenario vacío, sin guión, con las luces apagadas, sin ganas ya de tocarse, obligados a improvisar. (Usted me entiende.)

azar

EL AZAR Y VICEVERSA
FELIPE BENITEZ REYES , 2016
Nº de páginas: 512 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: DESTINO
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788423349913

*La imagen que ilustra el post está tomada de RTVE.es