Jo, que no he conegut mai els homes

És un llibre dur de tapes toves. Un llibre desagradable i amable, cuidat i brutal. Trist, vital, per moments angoixant, desolador, escrit per Jacqueline Harpman (1912-2012) escriptora i psicoanalista belga d’origen jueu. Una data, un ofici, un origen, i un lloc de naixement que emmarquen i posicionen l’obra escrita al 1995.


És un llibre incòmode, en el que m’he passat tota la lectura increpant a la autora amb frases com: “no haurien de seguir els rius?”, “la gent no desapareix així com així”, “perquè no busquen els cables elèctrics?” com buscant les incoherències que facin menys creïble les poc agradables emocions que un i altre cop han anat llaurant-me: sorpresa, indignació, irrealitat, il·lusió, expectativa, estranyament, curiositat, decepció, por, angoixa, inquietud, tristesa, serenor, desolació.


És aquesta la gràcia del llibre, com de la majoria dels bons llibres, que el que busquen es traslladar-nos un ventall d’emocions. Com si la escriptora les sintetitzés i la traductora, Anna Casassas hagués tingut la cura de preservar-les perquè produeixin l’efecte emocional desitjat. I potser aquest llibre ho fa directament, de forma seca, sense embolcalls. Avantatges de la ciència ficció i d’una autora versada en els estats mentals i emocionals.


I potser és que estic més trist de lo habitual, o més sensible, o més solitari. Motiu pel qual vull escriure la ressenya per treure’m aquest fred de sobre. Aquesta sensació amarga de final, d’holocaust, de preguntes sense respostes, de buscar sense trobar. És com si la personatge tornès a actualitzar, i viure, les gran preguntes filosòfiques que ens vàrem formular a l’adolescència i a les que no podrem donar resposta. Que només amb paciència arribarem a matisar. Nosaltres no hem viscut la segona guerra mundial, no som psicoanalistes i ella si.


«Jo, que no he conegut mai els homes» és d’aquest llibres secs que els haig de tancar per agafar aire, com si la lectura la fes amb tub i ulleres per no implicar-me massa. Però quan em sorprenc tancant el llibre un moment per mirar a l’horitzó i a la resta de viatgers del tren de rodalies per sentir que no estic tan sol, entenc que ja m’he implicat, que ja hi soc.


I poc més. L’ha publicat l’editorial Periscopi l’any 2020 en català. Aquella editorial definida pel meu amic David com la que posa la contraportada a la portada. Un disseny anglosaxó, que m’agrada perquè editen llibres amb gust.

Nota de cata: Millor llegir-lo a l’estiu, sentint la remor dels nens que juguen a la piscina per evitar que aquest fred et cali massa endins.


Nota meteorològica: ahir, quatre d’agost de 2021, quan m’estava acabant de llegir el llibre va caure una tempesta d’estiu, d’aquestes que volen acabar amb tot però que mai ho aconsegueixen, encara que hi estiguis d’acord. I varen baixar les temperatures, i em vaig acabar el llibre, i vaig tenir por de passar fred en aquella nit d’agost.

Nota d’enviament: els dos amics als que vaig oferir el llibre desprès de que llegissin l’esborrany d’aquesta ressenya el van deixar, el llibre que els hi havia donat, un a la taula i l’altra al moble de la entrada. Ja ho hauràs notat, però aquesta ressenya no anima a llegir aquest bon llibre.

Data de la ressenya: 5-8-2021
Títol: Jo que no he conegut els homes
Autora: Jacqueline Harpman

Traducció de: Anna Casassas Figueras
Pròleg de: Sophie Mackintosh
Data de sortida: Febrer 2021
ISBN: 978-84-17339-59-3
Enquadernació: Rústica
Format:
 127×200 mm
Núm. de pàgines:
 232 pàgines
Editorial: Periscopi

https://periscopi.cat/llibre/antipoda/jo-que-no-he-conegut-els-homes

American Gods: una Maravilla

American Gods es un gran viaje. Un thriller, un policíaco, una historia romántica y un viaje por carretera. Creo que Campbell dijo una vez que Yung había utilizado el término Arquetipo para no meterse en problemas. Cambell utilizó el de Mito. Y Neil Gaiman, finalmente, el de Dioses.

¿Cómo te atreves?

Todos hablan de lo mismo: de lo que se crea cuando se cree.


El libro empieza con una cita de Richard Dorson. La primera frase dice:

Un cuestión que siempre me intrigado es qué sucede con los seres míticos cuando la gente emigra fuera de su
tierra natal.

Parece como si Neil Gaiman hubiera resuelto hacer suya la cuestión y resolverla.
Wednesday, uno de los protagonistas, lo explicaba demasiado claro a la camarera:


-¿Así que organizáis bacanales desenfrenadas en su honor? ¿Bebéis vino de sangre a la luz de
la luna llena, rodeadas de velas rojas en candelabros de plata? ¿Os adentráis desnudas en la
espuma del mar, elevando extáticos cantos a vuestra diosa sin nombre mientras las olas
acarician vuestras piernas y muslos como las lenguas de un millar de leopardos?
-Usted se está riendo de mí- dijo la chica-. No hacemos todas esas tonterías de las que habla.


Y de estas tonterías es de lo que va el libro. De los dioses que trajeron los migrantes que poblaron ese nuevo país. Y claro, son dioses de todos los rincones del planeta. Con los modales de dioses antiguos y la situación económica de estar demasiado olvidados. El carácter de cada dios hecho persona es sorprendente por inesperado y por auténtico. Personas de apariencia normal, sobre todo por la escasez de devotos, pero que siguen siendo la versión reducida de los dioses que fueron antaño.

Organizar a los dioses es como intentar poner un montón de gatos en fila india. No está en su naturaleza.


Con la historia de los dioses que poblaron esa nación tan poco propicia a los dioses, el libro cuenta además los grandes mitos de la migración fundacional a Norte América. Desde los esclavos traídos en las más inhumanas condiciones, los antiguos pobladores de las llanuras, los sentenciados llegados desde Inglaterra…

Cada uno de ellos fundó un país con los dioses, los mitos, lo cuentos, las metáforas, los arquetipos que trajeron. Solo los dioses son reales avisa el autor, a modo de encuadre, en la introducción. Lo que viene después son 538 páginas.


El libro relata también el viaje del héroe, que Joseph Campbell describió en ese gran libro pionero titulado «El Héroe de las mil caras». Y es un gran acierto. Me imagino a Neil Gaiman, como ya hizo George Lucas con «La Guerra de las Galaxias», mandándole el borrador de la novela a Campbell, si este aún estuviera vivo, para dar fe que evidentemente la novela trata del viaje del héroe. Y es un héroe muy de libro el protagonista Shadow. No solo por el nombre, que es tan jungiano, sino que su padre no es conocido como resaltaría Campbell. Por lo que también el libro trata de la arquetípica búsqueda de padre, una de las que nos es muy fácil asimilar, en nuestra tradición, a la búsqueda de dios. Y un dios, el padre de todos, que le diseña un periplo de manipulaciones y sacrificios. De lo que ya teníamos ejemplo gracias al devoto de Job.


Y también es una novela de viajes de carreteras, donde los lugares santos americanos están al borde de las mismas para atraer la afluencia de los turistas. Ya que un turista es un devoto contemporáneo. Un tributo a la libertad de la generación Beat, precursora de tanto, donde ésta tiene que ver con el movimiento, con lo fluido. De alguien que conoce y ama las tierras que narra. Aún siendo el autor inglés.

Y las describe con un detalle maravilloso, porque las recorrió. Y también son fluidos los nuevos dioses, recordemos, si hay personas que creen en algo habrá un dios de ese algo: internet, televisión. coches, ciudades, mundo….

De pronto pensó que si prefería a Wednesday, al señor Nancy y compañía frente a sus oponentes, era por una sencilla razón: -pueda que fueran cutres, sucios y que su comida fuera repugnante, pero al menos no hablaban a base de tópicos. Y preferiría mil veces una atracción de carretera –por cutre, hortera o triste que fuese-, a un centro comercial.

Y esta batalla que se va cociendo parece ser la batalla entre el pasado y el futuro, pero más que eso es la lucha entre lo auténtico y lo manido: lo tópico, la televisión. Lucy Ricardo. El libro trata también de la lucha de la autenticidad por sobrevivir en este mundo en el que vivimos. Un mundo, una ciudad, una televisión que se empeñan en extinguirla. Una autenticidad encarnada en los viejos dioses que son los seres más auténticos con los que uno se puede topar, en la novela claro.


Incluso contra toda evidencia puede ser que sea un ser celestial cuyo único interés es asegurarse de que tu equipo de futbol, tu ejército, tus negocios o tu matrimonio prosperen, se desarrollen y triunfen frente a cualquier obstáculo.

Y no quiero dejar sin resaltar el magnífico tratamiento de los sueños de Shadow. En un continuo entre lo que vive y lo que sueña, con la misma naturalidad, la misma veracidad cuenta el libro lo vivido por el protagonista y lo vivido en sueño. Y claro, en los sueños la aparición de los personajes míticos es más evidente, aunque en la vida también aparecen, eso sí, más camuflados.


Y tampoco quiero olvidarme de la muerte. Tiene un tratamiento funcionarial, como cabía esperar del autor que escribió Sandman, recordemos que en Sandman, una de las hermanas del protagonista era eso, la muerte. Y ahí está el barquero de la tradición griega y la balanza de la egipcia, con sus dioses. Es sorprendente y deliciosa la forma en que aborda también la muerte este libro.


Como os habréis dado cuenta a estas alturas, hay muchos libros dentro de este libro. Muchas historias, grandísimos personajes, y un dúo estupendo con el que he convivido del 15 de junio al 6 de julio, Wednesday y Shadow. Una pareja de majos que hablan mucho y muy poco. Una lectura para el verano o para un reposo, o para cada noche. Para abandonarte en ella. Para sumergirte. En internet hay páginas que te describen todos los dioses y entidades diversas de la novela. No hace falta consultarlas. Ni ver la serie, que es poco o nada fiel al libro y que ocupa la visualización mental de los personajes reduciéndolos y encasillándolos. Si no la has visto todavía no la veas y léete el libro, ya que es un libro maravilloso.

Fecha de la reseña: 06-07-2021
Título: American Gods
Autor: Neil Gaiman
Editorial: Roca Editorial
Foto: Wikipedia

El Director: el breve

FOTOS: CHRISTIAN GONZÁLEZ (publico.es)

¿No te has preguntado nunca cómo salen los periódicos a la calle? ¿Si con ese euro, o esas cien pesetas se podía pagar todo, periodistas, impresión, transporte?


Cuando todavía compraba el periódico impreso comprobaba como siempre había un pequeño apartado que daba a entender una relación con el gobierno. Comprendí que el gobierno compraba un buen número de periódicos y si el periódico publicaba algo que no le gustaba, compraba menos, o muchos menos. Solo así se puede tener controlado un periódico. Y por el otro lado, claro, están los anunciantes ¿qué pasaría si El Corte Inglés retiraba sus caros anuncios?


En él, David Jiménez hace referencia a «los Acuerdos», la forma de mantener a flote los periódicos en esta fase actual en la que ya casi nadie lo compra en papel y todavía no obligan del todo a suscribirse para consultarlo en la web. Para mantener a flote los periódicos no solo el Estado da dinero, sino que las empresas del Ibex a través de «los Acuerdos», para ellos calderilla, también lo hacen. Y claro, un director sin demasiadas ataduras como David Jiménez, que ascendió a la dirección del diario El Mundo en 2015 y al que hicieron dimitir un año más tarde…


El libro “El Director” habla de lo que pasaba ese año en la redacción de El Mundo y su relación con el gobierno de Rajoy. Se estaba cociendo el independentismo en Cataluña, las tarjetas Black en Madrid, la salida a Bolsa de Bankia, los últimos días de Monedero en Podemos… el 24 de mayo salta por los aires el bipartidismo con Ciudadanos y Podemos, dimite el concejal de cultura de Madrid Guillermo Zapata por unas bromas en Twitter, entra en vigor la Ley Mordaza, Pedro Sánchez es el candidato del PSOE después de su periplo.

Un año en que parecía que el país estaba patas arriba, sobre todo si uno se pone a pensar en cómo debían verlo las élites económicas de siempre, las que interpretaban que el fin del bipartidismo era un peligro, el caos.


Y fue entonces, en abril de 2015 cuando la empresa Unidad Editorial, propietaria de El Mundo, ponía a David Jiménez como director: un periodista de la casa labrado en el exterior. Y les salió rana. Al menos para»el Cardenal», sobrenombre que David da al presidente del grupo. ¿En qué piensa cualquiera cuando uno lee que a un personaje le llaman “El Cardenal”? pues así de quemado salió David del periódico. Y en este libro se despacha a gusto.


Y la gracia es que sea SU libro, su punto de vista, sus ajustes de cuentas. Porque pocas veces alguien que ha estado en las atmósferas actuales donde el poder se codea y bromea y toma decisiones ha bajado sin ataduras para contarlo. Y David lo cuenta. Y para mi éste es el valor del libro: que un exdirector de El Mundo maltratado cuente su experiencia en la breve dirección del periódico en esos años tan trepidantes…

Ayer antes de dormir pensaba que su versión en una serie sería la última temporada de The Wire donde se aborda el periodismo y los medios de comunicación. Luego soñé en una redacción sumida en un ERTE y las formas de evitar que una sea la despedida. Sobre la autocensura. Sobre ¿quién vigilará el poder ahora que los grandes periódicos siguen amordazados por «los Acuerdos»?


Fecha de la reseña: 21-12-2020
Título: El Director
Autor: David Jiménez
Editorial: Libros del K.O
Foto: Portada
Url: https://www.librosdelko.com/products/el-director-secretos-e-intrigas-de-la-prensa-narrados-por-el-exdirector-de-el-mundo

Foto del Diario Publico.es (autor: CHRISTIAN GONZÁLEZ)

«L’intergrista reticent»: un tobogán.

Creo recordar que me lo trajeron los Reyes Magos de hace dos años. Se debieron enterar de mis dificultades y mi satisfacción con la lectura del libro de Jonathan Franzen, Libertad, reseñado a peso aquí abajo.

En tamaño no tiene nada que ver. Frente a las colosales ochocientas páginas del contracturador libro, este se condensa en ciento sesenta y cinco, tapa blanda y edición al estilo aglosajón con reseñitas por todos lados. Lo que viene siendo casi un libro de bolsillo. Y no es por la edición sino porque dura poco. 

¿Ya se ha acabado?

Es vertiginosa la velocidad del monólogo, que se aligera por ser parte de una conversación donde Changez, el protagonista, narra desde una terraza de un restaurante en Lahore, Pakistán, sus vivencias a un viejo amigo, un desconocido, un agente de la CIA, un norte americano del medio… su vida como brillante estudiante, brillante trabajador en una de esas empresas que recomiendan recortan los salarios de los trabajadores de otras empresas, externalizar la producción atendiendo solo los beneficios económicos de los accionistas. 

Mohsin, el autor, relata así una vida casi perfecta en Nueva York por parte de un joven paquistaní de éxito que se trunca con el ataque a las torres gemelas. Ese 11 de setiembre en que todos recordamos dónde estábamos. Lo que pasa después es previsible, pero la velocidad de la lectura, los magistrales islotes de conversación, solo desde un interlocutor, hacen de la lectura una delicia. Y sí, la explicación de una transformación personal de estas dimensiones en tan pocas páginas resulta algo superficial para mi gusto. Sobre todo después de leer el libro de abajo. Pero no desmerece. 

Todavía siento que bajo por ese tobogán de parque acuático que no deja de ser la sensación de una vida contada en pasado reciente, de los giros, los saltos, el vértigo que todos hemos sentido a partir de cierta edad al narrar un evento traumático o varios de ellos encadenados. Cuando una persona muda de piel, de forma de ver el mundo, cuando se caen los velos, cuando sabes que dejándote barba todo se irá al traste y no te importa lo que tanto te había importado. 

Creo que me lo voy a volver a leer. 

Título: L’intergrista reticent (original The Reluctant Fundamentalist 2007)

Autor: Moshid Hamil

Traductor: Carles Miró

Editorial: Edicions del Periscopi 

Url: http://periscopi.cat/antipoda/item/lintegrista-reticent

Libertad: quilo y cien gramos

franzen

Lo empecé tres veces hasta que me pude montar en su lectura. En las dos ocasiones previas me había resbalado en la pendiente helada de esta radiografía de Patty y con ella de esos norteamericanos de clase media de casita, coche, jardín y los conflictos por a quien le toca limpiar la nieve de la entrada.

Patty, la tercera vez que abrí el libro de quilo cien gramos y ochocientas páginas, pasó durante dos meses a ser primero mi prima, después mi amiga y más tarde mi hermana mientras yo hacía músculo con el pesado libro. Franzen según me advirtió mi hermana, se dedica escribir haciendo la radiografía de sus personajes hasta unas profundidades motivacionales que a veces dan vértigo, y me lo decía haciendo el gesto de quien tira de un hilo o como de quien tira de la cuerda del pozo con el esfuerzo de subir la carga profunda del cubo.

En las dos intentonas primeras perdí la paciencia porque me perdía con una facilidad que me preocupó: ¿y este personaje quién es? ¿de quién está hablando ahora? En el tercer intento asumí que habría partes del libro que no sabría de quién estaba hablando, en las que andaría perdido… pero qué importaba perderse durante diez páginas en un libro de ochocientas páginas. Un 1,25% del contenido que quedaba descontextualizado pero que no dejaba de formar parte de los retratos de los personajes que son una delicia.

Como se describe en la contraportada del libro, se trata del retrato minucioso de una familia del medio oeste americano a lo largo de varias décadas. Patty se casará con Walter, otro retrato en profundidad y deseará a Richard el mejor amigo de Walter. Un triángulo clásico al que el autor le saca punta deleitándose en la corrosión de sus caracteres, de sus vidas tan limpias y claras y esperanzadas al inicio y tan rugosas, tristes y oscuras al final.

A parte del trío, al autor le da tiempo en esta amplia cantidad de hojas a introducirse en casa de los vecinos, en la cabeza del hijo y la hija y a formular una crítica moralista a través de sus personajes sobre esa américa de apariencia fácil entre el segundo Bush y el terrorífico Dick Cheney; como la mascota de caza disecada y colgada que anuncia el palo moral del país y la novela.

Mi compañera de trabajo me comenta que para leer este libro mejor leerse un Dostoyevski, que eso sí que es novela psicológica y que si puedes ir a la fuente, por qué te dedicas a patinar en los afluentes. Le doy la razón fumando el cigarro de media mañana mientras una mujer delgada, de paso nervioso y alta me llama la atención. La bautizo como Patty y me sale, como Franzen me ha enseñado, una narración interior de su vida y su evolución, mientras mi compañera de trabajo habla algo de los hermanos Karamázov.

Fecha reseña: 27-11-2019
Libro: Llibertat (original Freedom, 2010)
Autor: Jonathan Franzen
Editorial: Columnna
Url: https://www.grup62.cat/llibre-llibertat/95926

La imagen de Franzen está tomada de Times.co.uk

El azar y viceversa: como diría Iwasaki, un clásico.

felipe

Llevo días dándole vueltas a esta reseña de «El azar y viceversa» de Felipe Benítez Reyes sin encontrar nada interesante que comentar, a parte de que el libro me ha encantado. Esta tarde, mientras lo guardaba en el que será su su sitio en la estantería, me he topado con la faja del mismo y me ha dado por leer lo que comentan diversos periodistas y autores al respecto. Al momento, se me ha ocurrido lo siguiente:

Una novela excepcional, llena de humor, sobre lo apremiante, sensual y a ratos melancólica que puede ser esta vida que nos lleva.

Pedro Zarraluki. No tenía a bien conocer a Pedro, gracias wikipedia. Bien, coincido casi plenamente con Pedro, considero la novela excepcional, como todo lo que escribe Felipe Benítez Reyes, es cierto que está llena de humor, y que trata sobre la vida y cómo ésta puede ser apremiante y melancólica. Lo que no veo por ningún lado es la sensualidad.

Una obra narrativa de radiante personalidad.

Juan Bonilla, Mercurio. Tampoco conocía Mercurio (ahí, dejando claro que no tengo ni idea) ni a Juan Bonilla. Veo que incluso le hicieron una entrevista a Benítez Reyes. Ahí encontrarán cosas mucho más interesantes que aquí, pero vuelvan por favor cuando acaben la lectura. Lo de la «radiante personalidad» me parece una afirmación intachable, por cierto.

Uno de los más curiosos, elegantes e inclasificables escritores españoles.

Javier Rioyo, El País. Este sí que me suena. Algo de él había leído. El País también, que no se alarme nadie, aunque últimamente está poco reconocible. Aquí coincido también con todo. Benítez Reyes es sin duda curioso, es elegante y es completamente inclasificable.

F.B.R. posee la prosa más brillante, la más personal, la más envidiable y la más envidiada de todos los escritores de su generación.

Almudena Grandes, El Mundo. A ella también la conozco, aunque debo reconocer no haber leído nada suyo. Este comentario me parece también bastante certero, aunque no estoy en condiciones de corroborarlo al completo, porque no sé cuales serían todos los escritores de su generación. Sí que es cierto, no obstante, que es una prosa brillante y personal. Y envidiable. Y envidiada, imagino.

No es frecuente que hoy se escriba como lo hace F.B.R. Podría hablarse de un clasicismo contemplado a través del prisma de la modernidad.

J.M.Caballero Bonald, ABC. Uf, mira, no.

Uno de los escritores con más talento de su generación. De cualquier generación. Ni una sola línea ha escrito que no sea inequívocamente suya.

José Luís García Martín, ABC. Y dale con su generación. Aquí como mínimo lo arregla con lo de «cualquier generación». Es verdad, es bueno no hay duda. También coincido en lo de «inequívocamente suya«. A mi manera diría que escribe de un modo peculiar, exuberante.

Leemos a F.B.R. como si estuviésemos leyendo a Borges, a Kipling, a Chesterton o a Nabokov. Ni más ni menos que como a un clásico.

Fernando Iwasaki, Mosaico (Chile). Lo siento, otro que ni idea. Pero de este como mínimo puedo decir que es de Chile y me queda más lejos. Pero sí, la verdad es que sí, la clava. Yo añadiría a mi autor favorito de cabecera en la comparación: Franzen.

Y bien, acabo con uno de los pasajes que más me han gustado como muestra de lo bien que escribe Benítez Reyes. Está tomado de la última parte de libro, donde de repente acelera y las frases destacables por centímetro cuadrado se multiplican. F.B.R. sobre el sexo entre desconocidos:

… ni haré intento de describirle lo que sentía cuando se iba con alguno de ellos a esa hora en que ya sólo hay un colofón posible para la noche: el de la pasión acelerada entre extraños, que suele ser una pasión sobreactuada por naturaleza, a la que sigue una sensación igualmente sobreactuada de vaciedad. dos actores mediocres y desnudos en medio de un escenario vacío, sin guión, con las luces apagadas, sin ganas ya de tocarse, obligados a improvisar. (Usted me entiende.)

azar

EL AZAR Y VICEVERSA
FELIPE BENITEZ REYES , 2016
Nº de páginas: 512 págs.
Encuadernación: Tapa blanda
Editorial: DESTINO
Lengua: CASTELLANO
ISBN: 9788423349913

*La imagen que ilustra el post está tomada de RTVE.es

«El Escultor»: McCloud y el proceso creativo

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Suecia, año 2000. Un entendidillo apasionado de los comics se hace amigo de un sueco que le menciona a Scott McCloud y su Understanding Comics como obra capital para entender qué es un cómic y qué es el arte secuencial. El entendidillo lo despacha con un «sí, me suena» pero en realidad no tiene ni puta idea. Unos meses más tarde, ya de vuelta, evidentemente el entendidillo corre a su librería de cabecera a buscar el susodicho y se pone al día con McCloud.

Y hasta el año pasado.

El año pasado, en una librería me encuentro con «El Escultor» de Scott McCloud. Coño, McCloud. ¿Pero este no era el teórico? ha publicado novela gráfica…Y me decido a probarlo.

Y aquí estoy contento, muy contento. 500 páginas devoradas en un par de días que no tienen nada que ver con la referencia anterior, excepto algunos experimentos gráficos que te hacen pensar mira, como lo que explicaba en Understanding Comic.  Una historia sólida acerca de la creación, el amor, la muerte, el arte, la trascendencia… no necesariamente en ese orden. Una historia contada de manera brillante tanto a nivel gráfico como de guión.

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El guión nos lleva por la vida de David Smith, escultor fracasado, sin dinero, a punto de perder su piso, con un montón de dudas acerca de qué hacer con su vida… que llega a un pacto con la muerte para poder crear lo que quiera durante 200 días con sus manos… a cambio de su vida. Fausto revisado. Un tour de force frenético en el que se mezclan creación, amor, más creación, frustración, amor, más frustración… en un combinado explosivo que no deja indiferente.

Piensas mucho. Sigue tus instintos.  A la mierda lo que te diga la gente –Lo he intentado, pero no consigo suficiente foco- Pues enfoca, pero profundiza, no te vayas por los lados. Cierra los ojos, tírate, nada hasta el fondo y no se te ocurra pensar en quien te está siguiendo. No pienses.

La parte gráfica es un compendio de cómo no hacer un cómic estándar. Todo tipo de trucos visuales, perspectivas, combinaciones de viñetas y puntos de vista se combinan con un dibujo bastante sencillo pero potente, directo, de poco trazo y en un blanco-negro-gris-azul que no se si tiene nombre formal.

A mi lo que más me ha gustado ha sido la idea subyacente de que el talento no basta para triunfar. De que a pesar de tener todo el talento del mundo, hace falta algo más. Lo que menos, el personaje de Meg, poco profundo y un poco caricatura a veces. Pero claro, en una obra de 500 páginas, profundizar más en un personaje secundario, quizás era excesivo.

Sea como sea: es muy recomendable porque McCloud parece haber puesto mucho de sí mismo en el personaje de David y no deja de ser apasionante adentrarse en el proceso creativo de cualquier artista.

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Título El escultor
Autor Scott Mccloud
Traducido por José Torralba Avellí
Editor Grupo Planeta
Spain, 2015

«El editor»: dos editoriales

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El Editor

no es normal que un libro esté editado por dos editoriales porque ni es largo ni es más complicado que otros libros de Nanni Balestrini que pasa tres pueblos de puntuar y que por tanto cuando lo abrí y le agradecí al editor del blog que me hubiera regalado el libro del Editor pensé otra vez no me apetece leer un libro que me ahoga porque no sé cuándo respirar cuando empieza la frase y acaba y me enfadé y cerré el libro pero otro día lo abrí y me enganchó porque después de leerlo camino al trabajo me quedaba mucho rato pensando igual que como había leído el libro sin hacer ninguna pausa de la forma que tengo de pensar que es como una cinta continua que va pasando de un tema a otro de tal persona a tal otra de lo que pasó a lo que quiero que pase

el otro momento de paso es el secuestro de Moro que es el final brutal de este proceso el proceso ahora ha vencido se ha impuesto ha transformado la sociedad ha transformando la gente el modo de vivir de pensar de amar los deseos y los comportamientos y esto sobre todo gracias al feminismo dice el muchas gracias dice ella ha transformado también las palabras y también la manera de contar las historias y esto es una mutación irreversible que marca también a la generación siguiente la de los años del reflujo estos pútridos años ochenta ahora en su final y aunque hagan de todo para idiotizar a estas nuevas generaciones con la televisión con la droga mientras los periódicos les explican que ellos sólo quieren la carrera y la familia y si hace falta dios

Nanni es italiano eso fácil de deducir y sus escritos que yo he leído hablan de la Italia de las luchas autónomas de los 70 donde se inventaron formas de hacer política de hacer la revolución cada día que partieron del feminismo y que ya no se tenía paciencia para esperar la revolución que entonces parecía mucho más cerca que ahora pero que mientras tanto anda nuestra vida y es importante saber qué hacemos y como nos engañamos la forma en que los ideales nos vuelven insensibles cuando nos convertimos en un músculo para un objetivo pero este no es un libro de autoayuda sino uno que explica las contradicciones de los que dieron mucho hasta algunos todo como el Editor que leyeron en el periódico que había muerto en extrañas circunstancias junto a una torre de alta tensión

esta es la idea de la estructura después determina toda las restantes cosas que deben suceder y con la clausura de esta fase antigua de la revolución es también esta idea la que desaparece porque ahora cuando las colectividades los sujetos comienzan a revolucionarse a sí mismo ya no parten de una puesta en discusión de la estructura del estado de la jerarquía y demás sino que actúa y verifican inmediatamente la revolución en su situación en su condición actual en su vida cotidiana y en este sentido parecen actuar sin futuro sin tener una visión de futuro global porque las cosas que hacen las verifican directamente en su situación concreta así que esta es una revolución que marcha dentro de los procesos cotidianos y materiales y esta es la gran novedad bien profesor dijo ella abandonando la ventana pero ahora salimos un poco ¿no?

pero no te lleves la imagen de que es un libro monolítico sobre la práctica política de esos años tan vibrantes porque esta reseña está dando un cuidadosos rodeo a la muerte del Editor pero no te voy a negar tampoco que ni se te ocurra leerlo sino tienes un interés o una curiosidad por la vida de la gente que creyó que podía hacer la revolución y que seguramente podrían ser tus padres cuando él tenía mucha barba y ella se veía dentro y fuera porque notaba que las grietas que el feminismo estaba abriendo las rellenaba de cemento la propia dinámica y ahora hemos avanzado en ver cómo nos relacionamos y hemos perdido esa radicalidad de entonces y sobretodo hemos perdido la partida ya no hay objetivo ya no es posible pensar imaginar el cambiar el sistema hacer la revolución de una maldita vez

 

pero no se trata sólo de los detalles dijo ella sino también de las cosas generales como el hecho de que entonces vivíamos una idea y sobre esta idea todo se movía hagamos esto hagamos aquello hagamos la revolución no había ninguna necesidad de comunicarse nada había un objetivo completamente exterior respecto al cual gusto disgusto esto me gusta más o menos de lo que te gusta a ti no era por otra parte tan importante como era el hombre como era la mujer lo que quería el uno lo que quería el otro porque había esta especie de enorme mano de cemento que se extendía sobre todo y por lo tanto no se preocupaban mucho de pensar cómo debían ser las relaciones no sólo entre hombres y mujeres sino también entre los hombres entre sí y después sobre todo llegó el hálito de la muerte.

Imagen de cubierta: EL EDITOR
EL EDITOR
BALESTRINI, NANNI
Libro de la Distribuidora: Sí en Distribuidora TdS
ISBN: 978-84-92559-74-9
Editorial: TRAFICANTES DE SUEÑOS
Coleccion del libro: Historia
Idioma: Castellano
Número de páginas: 144
Estado: Disponible