“Last Night in Twisted River”: 500 páginas para devorar y otras 50 para olvidar

Cuenta John Irving en el comentario final de su última novela que siempre que escribe un libro lo empieza al revés: se le ocurre la última frase y va tejiendo la historia hacia atrás, hasta que llega a su frase inicial. Pues bien, en el caso de “Last Night in Twisted River” parece que el autor se haya confundido de sistema, puesto que la fuerza narrativa de las primeras páginas del libro va perdiendo intensidad a medida que avanza su trama, para llegar a un final más que previsible en sus últimos párrafos.

Con todo, la novela es un bestseller de calidad, con un arranque extraordinario y una historia sólida y original, basada en la relación de un padre cocinero y un hijo escritor que se ven obligados a huir (no desvelaremos aquí por qué razón) a distintos lugares de los Estados Unidos y Canadá durante gran parte de sus vidas, vidas que comparten bajo un mismo techo en muchas ocasiones del recorrido. En las más de quinientas páginas que configuran el relato encontramos un poco de todo: diálogos ágiles y bien construidos, fragmentos descriptivos largos pero no cansinos, retratos costumbristas variados, una buena dosis de humor e incluso episodios de monólogo interior.

La retahíla de personajes que desfilan por las páginas de “Last Night in Twisted River” es de una riqueza asombrosa, riqueza que también se plasma en los detalles gastronómicos y en el rigor en las descripciones técnicas asociadas al trabajo de los leñadores de los estados del norte, protagonistas de la primera parte de la narración. Como admite el mismo Irving en su comentario, algunos rasgos del personaje del hijo escritor, Daniel, son claramente autobiográficos, lo cual contribuye a aumentar la carga emotiva de su peripecia vital en la trama de la novela. Además, en algunos pasajes el autor reflexiona entorno a la actividad creativa y analiza su profesión sin ambages, desde la sinceridad y la transparencia más absolutas.

Para los lectores habituales del autor, en “Last Night in Twisted River” no faltan algunos de sus leitmotivs, como su obsesión por los accidentes, especialmente aquellos que incumben a gente joven, y los despertares sexuales precoces. Cabe destacar la maestría de Irving para dar saltos en el tiempo y situar al lector en los años sesenta, ochenta y noventa en un mismo capítulo, por ejemplo, así como sus hábiles juegos de palabras, presentes a lo largo del relato y que no sabemos muy bien si se habrán resuelto con éxito en las traducciones de la novela publicadas hasta la fecha.

¿Qué pasó, pues, en la resolución de la historia, para que su final resultara un tanto infantil y altamente adivinable? La impresión del lector es que Irving quiere contentar a alguien con su desenlace, en lugar de arrastrarlo hasta sus más inimaginables consecuencias potenciales. El lector tiene, pues, la sensación de estar leyendo un final un tanto edulcorado. Muy a la americana. Una pequeña pista: uno de los últimos capítulos del libro se titula “Lost Nation” y ocurre en septiembre de 2001…

La última noche en Twisted River

John Irving
NARRATIVA (F)
Novela
Mayo 2010
Andanzas CA 725
ISBN: 978-84-8383-238-7
660 pág.
25,00 € (IVA no incluido)

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4 comentarios en ““Last Night in Twisted River”: 500 páginas para devorar y otras 50 para olvidar

  1. erratadevideoteca dijo:

    Siempre le pasa lo mismo a Irving. Hace poco leí “Una mujer difícil”. Me encantó la primera parte de la novela, es redonda y genial…pero poco a poco fue perdiendo intensidad e incluso acaba por caer en tópicos algo terribles.
    Pero las 200 primeras páginas, imprescindibles!

    A ver cuando me atrevo con éste.

  2. jeffreyabbot dijo:

    A mi me pasó algo parecido, también con “Una mujer difícil”. Lo pero de todo es que la leí hace unos años y no recuerdo nada… ni el final ni prácticamente el principio. He tenido que ir a la estantería a cerciorarme de que realmente es el que me leí.

    Supongo que es lo pero que puedo decir de un libro, aunque la verdad es que tampoco recuerdo que no me gustara. DEbe ser que me hago mayor.

  3. Anónimo dijo:

    Para mi Irving es siempre perfecto , solo que como “humano” sólo puede rayar ese estado. Yo he gozado con “La última noche en Twisted river” de lo lindo. Y ahora a leer “personas como yo”. Geniuno. Sincero. Y muy clarito

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