“Montañas como islas”: la educación de “Pequeño Árbol”

“Montañas como islas” de Forrest Carter es la antítesis de, por ejemplo, “La carretera” de Cormac McCarthy. Donde allí encuentras desesperación y pesimismo aquí encuentras alegría y ganas de vivir. Donde allí encuentras diálogos vacuos y paisajes desolados, aquí encuentras diálogos con vocación moralista y paisajes llenos de vida.

Forrest Carter nos cuenta la historia de “Pequeño Árbol”, un niño de familia cherokee que es adoptado por sus abuelos al quedarse huérfano a los 5 años, y que pasa a vivir con ellos en una cabaña en los Apalaches en plena gran depresión. Toda la novela está narrada desde el punto de vista de “Pequeño Árbol” con una candidez e inocencia que rápidamente encuentran la empatía del lector. A través de las explicaciones de “Pequeño Árbol” el autor nos muestra como puede llegar a ser la vida si estamos a bien con la naturaleza: como debería ser la vida en contacto con la naturaleza y en definitiva, nos muestra una manera de ser felices.

La novela narra los años que pasa “Pequeño Árbol” con sus abuelos y juega con los contrastes entre las montañeros cherokees y los habitantes del pueblo más cercano vistos desde la perspectiva de un niño de 5 años. A lo largo del relato la naturaleza toma protagonismo y la sencillez de “pequeño árbol” sirve para que todo lo que explica parezca obvio.

Es cierto que la novela tiene poco punch, hay poca crítica y muerde poco, pero no es menos cierto que el capítulo en que se pone a criticar la educación religiosa (o en que se pone a criticar a la religión, en general), lo hace de manera sutil pero efectiva. Es agresividad por contraposición: contrapone la intolerancia y porqué no, ignorancia de los religiosos de la época con la sabiduría y sentido común de los montañeses.

Es muy curiosa la historia de Forrest Carter (su nombre real era Asa Earl Carter) puesto que antes de empezar a utilizar su seudónimo era un conocido opositor al movimiento de los derecho civiles en Alabama. De hecho trabajaba escribiendo discursos para el gobernador de Alabama (el segregacionista George Wallace)  y creó una revista de la misma ideología llamada “The Southerner”.

A pesar de todo, y para acabar, decir que “Montañas como islas” es un libro para leer e irte después de vacaciones a la montaña. O a vivir a la montaña, quien sabe. La cuestión es que te entran unas ganas locas de estar en contacto con la naturaleza y ponerte a escuchar a los árboles.

*Para acabar me gustaría agradecer a mi amigo Milo Garret que se tomara la molestia de pensar en mi y traerme este libro cuando fue a Donosti. También aprovecho para agradecer a la librería Metropolis Libros por recomendárselo y por toda la ayuda que nos han brindado (por todas las visitas que nos han brindado) a través de su proyecto Colablogra.

Montañas como islas
Forrest Carter
editorial: DUOMO EDICIONES S.L.
año de edición: 2009
páginas: 286
formato: RÚSTICA
ISBN: 978-84-937030-9-7

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7 comentarios en ““Montañas como islas”: la educación de “Pequeño Árbol”

  1. barbaravb dijo:

    Estoy confundida. ¿La historia es pro-india? He estado leyendo algo sobre el autor en Wikipedia y al parecer era un mienbro activo del KKK, pero de los que salían a apalear negros día sí día también.

  2. jeffreyabbot dijo:

    Sí si, el tío es pro-indio, eso es lo mejor. Por lo que entendí el tío un buen día se largó y apareció años después con un nombre nuevo y unas ideas completamente diferentes. De hecho parece que hubo controversia porque él negaba ser el mismo Asa Carter.

    La historia es completamente pro-india, o más bien pro-montañeros en contraposición a la gente que vive en ciudad. No se me ocurre mejor definición…

  3. comiquera dijo:

    Hola Victor, me alegra mucho que te gustara Montañas como islas, ya me acuerdo que me contó mi compañera que apareció por allí un chico que quería algo que me hubiera gustado mucho ¿era ese tu amigo?🙂 ¡Que bien! Lo mejor de todas maneras es que te haya gustado y que sigamso contando con tus colaBLOGraciones, en las que generalmente coincidimos🙂
    Un saludo

  4. jeffreyabbot dijo:

    Sí, sí, era él🙂

    Yo solamente le dije que se pasara por allí, pero se decidió a traerme el libro…

    Sí que me ha gustado es una lectura que te deja un gusto agradable cuando la acabas. Muy recomendable.

    Respecto a las colaBLOGraciones seguro, cuenta con ello.

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