“Never Let Me Go”: o cómo pasar de la inocencia a la impotencia en un relato estremecedor


Kazuo Ishiguro escribe como quiere. Ya nos lo demostró en 1989 con su magistral The Remains of the Day, que dio lugar a la famosa película con el mismo nombre, protagonizada por Anthony Hopkins y Emma Thompson. En aquella ocasión, daba voz a un ignorante pero a la vez intuitivo mayordomo británico en toda regla, cuyo relato a lo largo de cinco décadas de servicio nos permitía entrar en lo más íntimo de la peculiar vida aristocrática en una mansión de la campiña inglesa. Una versión literaria de lujo de series como “Arriba y abajo”.

Han pasado veinte años desde entonces, y The Unconsoled (1995), When we Were Orphans (2000) o Nocturnes (2009), con sus premios y clamor del público, han convertido a Ishiguro en uno de los escritores más prolíficos y respetados por los británicos. Nacido en la ciudad japonesa de Nagasaki en 1954, el autor ha vivido desde los cinco años en Londres, donde hoy reside todavía con su esposa e hija.

Su última novela, Never Let Me Go (también llevada al cine recientemente, con Keira Knightley y Carey Mulligan en cartel) tiene une fuerza arrolladora. Lo que empieza como un relato inocente de la infancia de una chica que ahora tiene 31 años, y narradora en primera persona, pronto se convierte en una angustiosa historia que no puedes abandonar, como su propio título sugiere. La maestría de la narración, su lenguaje imperfecto y reflejo de una generación muy distinta a la del autor y la temática del libro, novedosa y chocante a la vez, hacen de Never Let Me Go una obra imprescindible en la larga lista de contribuciones literarias del autor, que ya ha escrito seis novelas (de estilos y argumentos variopintos), además de los cuentos de Nocturnes, por el momento.

Kath, Tommy y Ruth, los tres protagonistas de esta historia y de un triángulo más que singular, no tienen orígenes ni futuro, sólo un pasado poco claro y un destino que no controlan ellos, sino sus “creadores”. Su falta de referentes y modelos (no tienen ni padres, ni familia, ni infancia verdadera ni nadie que los acompañe en su corto recorrido vital) se traduce en unos recuerdos sombríos de lo que fueron sus años de colegio en el misterioso Hailsham. Luego asistimos a una turbulenta adolescencia, que compartieron sólo con chicos y chicas de su misma edad, literalmente abandonados en unos Cottages donde su único objetivo era finalizar un proyecto de fin de estudios a lo largo de dos años.

La relación que establecen consigo mismos, con su cuerpo, con el sexo y con los demás “donantes”, iguales a ellos, marca profundamente su capacidad (limitada) de interacción con el mundo real y con los humanos que sí tienen una vida y una libertad que les pertenece. Ellos sólo fueron creados para donar órganos, nada más.

Un nuevo Brave New World, Walden Dos, 1984, Fahrenheit 451 o la oportunidad literaria de ir un poco más al fondo de las cosas mientras devoramos una historia brillante, exigente y narrativamente irrreprochable.

Nunca me abandones
Kazuo Ishiguro
Anagrama
ISBN 978-84-339-7079-4
PVP sin IVA 18.27 €
PVP con IVA 19 €
Nº de páginas 360
Colección Panorama de narrativas
Traducción Jesús Zulaika

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4 comentarios en ““Never Let Me Go”: o cómo pasar de la inocencia a la impotencia en un relato estremecedor

  1. Anónimo dijo:

    Se sabe desde la primera página….pero lo realmente interesante es ir descubriendo los detalles conforme el lector va avanzado en la trama de la novela.

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