“Ausencias”: The Little Raemon

Pongamos antes que nada las cartas sobre la mesa: Ramón Rodriguez, el guionista-protagonista de Ausencias, el cantante de Madee ahora embarcado en The New Raemon, fue mi compañero durante todo el EGB.

Digo esto porque afecta a mi manera de entender este cómic. Me explico: la mayoría de gente que lo lea verá (buscará) una dimensión diferente de Ramón Rodriguez. Conocer detalles de su infancia, sus “ausencias”, sus filias y fobias cinéfilas, saber que tiene una hermana, que en su colegio (como en todos) había algún profesor más cabroncete que otros, que le gustaba dibujar… para mi, al contrario, ha sido un pequeño ejercicio de nostalgia.

Después de 20 años, yo no conozco al Ramón actual. Me hago una idea, por lo que veo en los medios, por su música, por lo que he ido oyendo estos años a través de amigos comunes y porque evidentemente queda cool decir:

¿”The new Raemon”? sí hombre, si iba conmigo a clase, yo les sigo desde que montaron su primer grupo Purgatori, con aquella canción tan pegadiza llamada Johnny o algo así

Pero la realidad es que el Ramón que yo conozco es el del cómic. Un Ramón de 8, 10 o 14 años, malo en los deportes pero de los que mejor dibujaba de la clase (esos cómics de “El caco de las galaxias” que nos currábamos), amigo durante bastantes años. Es por ello que algunos de los recuerdos que se encuentran en “Ausencias” son compartidos: los capítulos del colegio, su casa, su hermana mayor… y curiosamente recuerdo una anécdota en la que ambos estábamos involucrados peor que la que él explica (hacernos cruzar de rodillas un campo de basket… ese profe si que era un cabrón, con todas las letras) y algunos lugares comunes parte de mi infancia también, como el videoclub donde descubrí Reservoir Dogs, o esa escuela pequeña pero acogedora en la que compartimos ocho años.

Una vez aclarado todo esto, me gustaría destacar el dibujo de Cristina Bueno. Un trazo claro y bastante personal que me parece muy adecuado para explicar esta historia de pequeñas historias unidas por el fino hilo argumental de las ausencias de Ramón.

Imprescindible para los fans de Madee o de The New Raemon, y muy recomendable para cualquier lector. De lectura fluida y agradable, entiendo que no pretende ser más que un pequeño compendio de historias que ayudan a entender al Ramón Rodriguez actual y que consiguen la empatía del lector desde la primera página gracias a la sencillez y transparencia del guión de Ramón y a la calidez del dibujo de Cristina.

Ausencias

Dibujo: Cristina Bueno
Guión: Ramón Rodríguez
Astiberri
Colección: Colección Sillón Orejero
Cartoné
17 x 24 cm.
Color. 72 páginas.
14 euros.
ISBN: 978-84-15163-76-3

“Freedom”: Franzen y las Reinitas Cerúleas

Que suene por favor “Master of Puppets“, que voy a hablar de Franzen.

Siempre me han gustado los escritores que consiguen inventar buenas historias, pero los que realmente me fascinan son los que hacen de la narración de cualquier historia una obra interesante. Este es el caso de Franzen: da igual si habla de los Lambert, de los Berglund o de la Reinita Cerúlea, siempre me parece interesante.

Porque al final todos los personajes de Franzen son una excusa: le sirven para radiografiar de manera sutil pero mordaz a la sociedad americana (y por extensión, a toda la sociedad “occidental”) de manera transversal. Despedaza sin despeinarse a la familia media americana pero también la clase política americana, a las corporaciones, a los lobbies, los gobiernos… dejemos que sea el personaje de Richard Katz quien nos ilustre:

…and help try to persuade fourteen-year-olds that the look and feel of Apple Computer‘s products is an indication of Apple Computer’s commitment to making the world a better place. Becasue making the world a better place is cool, right?  And Apple Computer must be way more commited  to a better world, because Ipods are so much cooler looking than other MP3 players, which is why they are so much more expensive and incompatible with other companies’ software, becasue — well actually it’s a little unclear why, in a better world, the very coolest products have to bring the very most obscene profits to a tiny number of residents of the better world…. and that’s what I find so refreshing about the Republican Party. They leave it up to the individual to decide what a better world might be. It’s the party of liberty, right? That’s why I can’t understand why those intolerant Christian moralists have so much influence on that party. Those people are very anti-choice… I think the iPod is the true face of Republican politics.

Los Berglund son un reflejo: el mundo reflejado en las conciencias individuales de Walter Berglund, de Patty Berglund, de Joey Berglund o de Richard Katz. Es la sociedad pasada por el tamiz de los personajes. Es una crítica feroz a la globalización, a la sobre-población. Y es más efectivo que cien ONGs. Dejemos que sea Walter Berglund quien nos abra los ojos ante la carta de un restaurante:

He signaled to their waitress for another and then suffered through perusal of the menu. Between the horrors of bovine methan, the lakes of water-shed devastating excrement generated by pig and chicken farms, the catastrophic overfishing of the oceans, the ecological nightmare of farmed shrimp and salmon, the antibiotic orgy of dairy-cow factories and the fuel squandered by the globalization of procedure, there was little he could ever order in good conscience besides potatoes, beans and freshwater-farmed tilapia.

Y todavía no hemos empezado con la religión. ¿Qué opinará Walter de la religión? creo que esta frase resume perfectamente su opinión:

But the real problem is population pressure. Six kids per family versus one point five, People are desperate to feed the children that the Pope in his infinite wisdom makes them have, and so they trash the environment.

 

Al final, Franzen no deja títere con cabeza, hay para todos:

Clinton had done less than zero for the environment. Net fucking negative. Clinton just wanted everybody to party to Fleetwood Mac. “Don’t stop thinking about tomorrow”  Bullshit. Not thinking about tomorrow was exactly what he did to the country. And then Gore was too much of a wimp to let his green flag fly, and too nice a guy to fight dirty in Florida.

Los Berglund, como lo fueron los Lambert, no son más que marionetas con sentimientos que Franzen utiliza magistralmente para meterse en nuestras conciencias. Y digo con sentimientos convencido de que esa es una parte muy importante de “Freedom” y de la literatura de Franzen: se recrea en los sentimientos y en las contradicciones de sus personajes (todos ellos deliciosamente imperfectos) para obtener resultados que de otra manera no serían posibles. La relación entre Walter y Patty que es el centro de la novela, la amistad triangular entre Patty, Richard y Walter, los problemas de los Berglund con sus hijos Joey y Jennifer o la del mismo Joey con Connie. Todas ellas son las que soportan  en verdad el peso de la trama

Lo dicho: Master of puppets.

Jonathan Franzen's Freedom coverFreedom (Libertad)
Jonathan Franzen
Editor: Salamandra
Fecha de publicación: 01/10/2011
ISBN: 9788498383973

“Negro Fluorescente”: Un futuro muy negro y …¿¿fluorescente??

Agárrense fuerte los que vayan a leer este cómic. Te pega a todos los niveles y te deja deseando que la humanidad se extinga cuanto antes mejor. Y eso lo digo obviando el final, lo que para mi ha resultado lo más flojo (fantasioso y un poquín moralista).

“Negro Fluorescente” es una obra con guión de MF Wilson, dibujos de Nathan Fox y color de Jeremy Cox, los dos últimos excelentes y el primero no sabría decir, el guión no es mi fuerte…La historia engancha, es un excelente reclamo para los amantes del Ciberpunk, aquí derivado a Biopunk, llena de acción y violencia y todo lo que desea cualquier productor de Hollywood, en una ambientación cuando menos pintoresca y llena de pensamientos y reflexiones éticas sobre la humanidad y la tecnología bio-médica, genética, etc.

El hilo argumental no es muy original pero eso es muy difícil de conseguir en las historias de ciencia ficción, o casi ficción, ya que a mi me asaltaron un montón de dudas y miedos al leerlo, un “¿esto es posible?”, “¿será alguien capaz?”, “no quiero vivir para verlo…”, y cosas así.

Visualmente es una pasada: colorista, con trazo underground de Fox, y splash pages espectaculares. Los personajes tienen su carisma, los escenarios te engullen y los detalles del dibujo, aunque no lo parezca a simple vista, son numerosos sin recargar las páginas.

Para este humilde aficionado a los comics, “Negro Fluorescente” ha sido uno de los descubrimientos del pasado año y una obra de alto nivel, eso claro, para los que se sientan atraídos por los futuros más o menos negros que nos esperan….o no.

Portada de Negro FluorescenteAutores: MF Wilson, Nathan Fox, Jeromy Cox
Norma Editorial
Colección: CÓMIC USA
Series: NEGRO FLUORESCENTE
Formato: Cartoné
Tamaño: 23,5 x 31,5
Páginas: 196
Color: Color
ISBN: 978-84-679-0633-2
PVP: 29,00€

“Crónicas de Jerusalén”: una visión especial del conflicto palestino-israelí

Viñeta de Crónicas de Jerusalén de Guy Delisle Los cómics de Delisle, a estas alturas, son ya como la guía Lonely Planet de los expatriados.

¿Tienes que irte a un país lejano expatriado por tu empresa y con toda tu familia? ningún problema, te haces con cualquiera de las “Crónicas de…” de Delisle y te sirve para hacerte una idea de lo que te espera. Si te han expatriado a Birmania, Corea del Norte, China o Jerusalén, entonces estás de suerte (¡¿estás de suerte!?): Delisle tiene un libro específico para cada uno de esos destinos.

La cosa funciona de tal manera que ya sabes lo que vas a encontrar: descripciones del día a día de un expatriado sin un hilo argumental aparente, pero con montones de información útil para comprender los países y ciudades en los que le toca vivir. Desde cómo hacer aquel trámite para comprar un coche, a dónde comprar sus cereales preferidos, llevar los niños al colegio, sortear atascos, pasar por Check Points, tratar con (ultra-ortodoxos) radicales…

Este “Crónicas de Jerusalén” es uno más de la lista, en este caso ambientado en Jerusalén, donde Delisle vivió todo un año con su mujer (miembro de Médicos sin Fronteras) y sus dos hijos. Delisle, con su narrativa aparentemente aséptica y objetiva, es un observador muy valioso para hacerse una idea de cómo funciona la convivencia entre israelíes y palestinos. Más que del conflicto en abstracto, Delisle habla de personas: pasea por las calles, habla con la gente y el resultado es un mosaico de momentos que nos ayudan a entender qué pasa en Jerusalén.  En todo caso, nada que ver con la profundidad de la denuncia política de un Joe Sacco, por ejemplo. Delisle es mucho más ligero que Sacco, mucho más centrado en el día a día que en la raíz del conflicto, en sus ramificaciones o en su posible solución. No por ello la obra de Delisle es menos interesante, puesto que representa una manera diferente, ágil, pragmática, de mostrar Jerusalén y por extensión Israel, y la franja de Gaza. Además, como se puede apreciar en la imagen que acompaña este post, el mismo Delisle bromea acerca del paralelismo con Sacco.

Nada nuevo a nivel gráfico. Yo no soy capaz de apreciar ningún tipo de evolución desde su Schenzen hasta ahora. Simple blanco y negro con tonos grises para el “color” y un par de viñetas con un toque en rojo para la sangre. Muy acorde con el tono neutro de todo el libro y de sus demás obras.

No faltan en esta obra, también, como en las anteriores, toques de humor que Delisle va dejando aquí y allá: que si una descripción de los Samaritanos, que si celebraciones de los judíos ultra-ortodoxos, que si un guardia no le permite dibujar el muro… no es que sean necesarios, porque la obra no se hace pesada en ningún momento, pero le dan al conjunto un tono todavía más agradable para el lector.

Portada Crónicas de Jerusalén

“Humo Humano”: cómo se llega a una guerra mundial

Foto de Nicholson BakerQue las crónicas de una guerra la escriben los vencedores es algo que nadie duda, y con “Humo Humano” (Human Smoke:  The Beginnings  of World War II,  the End of Civilization  (2008)) de Nicholson Baker se evidencia que en una guerra no hay blancos ni negros, todo son matices grises, unos más claros, otros más oscuros. El conflicto más mortífero de la humanidad hasta nuestros días, más de 50 millones de personas muertas, en gran parte civiles, es uno de los temas sobre los que más me fascina leer. Ese compendio de situaciones límite, acciones personales y extrema violencia no deja de intrigarme por la consecuente implicación que tiene en la manera de ser de los seres humanos, todo lo horriblemente malo y lo maravillosamente bueno, y sobre todo, en sus consecuencias en el escenario mundial tras su finalización. Antony Beevor, en su obra “La guerra civil española”, concluye ” La historia, que nunca está definitivamente escrita, debe terminar siempre haciéndose preguntas“, con “Humo Humano” de Nicholson Baker se me ha ofrecido una nueva perspectiva que hasta ahora no había contemplado: ¿fue simplemente la Alemania nazi de Hitler la responsable del comienzo de la guerra? ¿No tuvo más remedio Gran Bretaña que declarar la guerra? ¿Quien realizó el primer bombardeo terrorista sobre población civil? ¿A quien interesaba entrar en guerra?

Estos son sólo algunos de los interrogantes que se abren después de leer este libro. En él, Baker, hace una exposición cronológica de escritos, discursos, artículos periodísticos y documentos de la época, de una manera descontextualizada e independiente entre cada párrafo.

La gran virtud de Baker en esta obra es que simplemente expone, es el lector el que internamente se traslada al escenario y , casi sin quererlo, realiza una composición del momento descrito, sin opinión previa por parte del autor. Este enfoque, en mi opinión, resulta muy original, diferente de lo que se suele encontrar en la narrativa histórica y, sobre todo, enriquecedor.

El libro comienza con una reseña de Alfred Nobel en 1820, el que el entonces fabricante de explosivos, que pronosticaba que sus fabricas quizás acabaran con la guerra antes que los congresos pacifistas por el horror y la destrucción que podían provocar. Finaliza el 31 de Diciembre de 1941, cuando Estados Unidos entra en la guerra.

Tras su lectura, y a mi entender, Hitler, con su solución final sobre el “problema judío” hizo olvidar que los campos de concentración eran un invento de los británicos (guerra de los Boers (1899)), pero tenía más intereses en común con Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos en su temor y odio hacia la Rusia comunista. Que jodido ser judío en un momento en el que para todos, en su más amplia aceptación, eres un problema.

El perfil que presenta de Winston Churchill resulta muy interesante, ¿quizás en los momentos duros solamente los hombres más políticamente “incorrectos” son los adecuados?, y también la muestra del movimiento pacifista de la época, encarnado mayoritariamente por los cuáqueros, del cual existen muy pocas referencias en la bibliografía del conflicto, y sobre los que el autor si muestra sus preferencias en el epílogo del libro: “Fracasaron, pero tenían razón”.

Era hasta este momento un escritor desconocido para mi, pero me ha dejado un buen sabor de boca. Intentaré conseguir alguna de sus novelas, porque, aunque no lo parezca en este libro, es un reconocido novelista, no un historiador.

Sus más de 500 páginas no son, en mi opinión, ningún obstáculo para su lectura. Su estructura de párrafos cortos e independientes hacen que sea muy fácil de leer. Si te interesa saber algo más sobre la segunda guerra mundial, ¡ánimo y que cada uno saque sus propias conclusiones!.

¡Gracias Vanesa!

Portada de Humo Humano de Nicholson Baker

Humo Humano: los orígenes de la Segunda Guerra Mundial y el fin de las civilizaciones

Nicholson Baker

DEBATE, 2009

ISBN 9788483068274

“1Q84″: bienvenidos al universo Murakami

Compré 1Q84 recordando Tokio Blues . Quizás no es un buen criterio para comprar una novela pensar en una anterior, pero lo hice. Tokio Blues (Norwegian Wood) me encantó y me sorprendió, no solo por lo buen escritor que creo que es Murakami sino por la sensación de entrar en el mundo psicológico adolescente japonés de su mano. Quizás si hubiera leído anteriormente “Kafka en la orilla” hubiera estado más preparada para el Universo Murakami. Porqué es un Universo, con todas sus letras.

La verdad es que al principio me decepcionó un poco, esperaba algo más cotidiano. En la novela hay pasajes cotidianos pero poco a poco todo se va tiñendo de algo extraordinario y los personajes empiezan a convertirse en una especie de superhéroes que me hicieron pensar en Bola de Dragón o en El viaje de Chihiro.

Quizás es simplista pero esa fue la sensación que tuve. Me decepcionó el salto a lo fantástico y también los asesinatos, las muertes y el misterio. Pensé “qué pasa, que ahora para poder vender tiene que haber siempre ¿muertos? ¿violaciones? ¿acción?”. Supongo que sí. Esta especie de moda creo que no afecta sólo a la literatura sino también a las series de televisión, ya que desde hace unos años los clones de series policíacas, de forenses o de especialistas en huesos no paran de multiplicarse como setas. Por eso me asqueó un poco al principio. Sí, vale, muertos, maltrato, violaciones…

Tomando notas sobre la novela escribí quizás de un modo un tanto cruel y espontáneo “es una flipada manga”. Quizás es exagerado, pero es lo que sentí al leerlo y pienso que no debo descartar ese sentimiento como análisis. El final de la segunda parte se me hizo largo y debo confesar que me salté algunas páginas para avanzar hacia lo que ya sabía que ocurriría finalmente. Los personajes se iban haciendo cada vez más grandes, monstruos cada vez más gigantes, universos cada vez más inverosímiles aunque bien construidos.

Por suerte, según mi opinión, Murakami es un buen escritor, y tiene un pensamiento filosófico que empapa su literatura y hace que lo fantástico vaya cobrando en su novela un sentido más trascendente y le dé interés.

A pesar de todo ello, disfruté leyéndolo la mayoría del tiempo. Me encantaron las descripciones de los menús que hace Aomame, me encantaría poder comer así, tan sano, tan ligero, tan oriental.

Como conclusión diría que Murakami es un buen escritor, que tiene un Universo particular del que podemos sentirnos partícipes o no pero que es muy personal. Que refleja en su literatura su origen y que eso desde mi punto de vista está bien. Y que 1Q84 es un mundo entretenido pero no imprescindible.

Un análisis contradictorio…ya tengo en mis manos el tercer volumen.

1Q84
Haruki Murakami
Empuries Narrativa
isbn: 978-84-9787-686-5

“Los náufragos del Batavia”: Anatomía de una masacre

Mi hermano me regala por reyes un libro minúsculo. Con cara de quien laza un reto me informa: este libro lo ha escrito un tipo que recogió datos sobre un famoso naufragio, como el del Titánic pero antes. Lo hizo durante mucho tiempo, hasta que alguien publicó un libro sobre el mismo naufragio; entones él abandonó el proyecto. Estas son sus notas, y se leen en un viaje.

Yo hoy, a once mil ciento sesenta y ocho metros de altitud, a una velocidad de casi novecientos kilómetros por hora y entre dos depósitos aerodinámicos de queroseno lo he abierto y lo he cerrado. Al principio del libro una cita de Edmun Burke:

Para que triunfe el mal sólo hace falta que la buena gente no reaccione

Así de apetecible se alejaba el rum rum de los motores delante de estas 86 paginillas que la editorial Acantilado ha traducido recientemente con su siempre cuidada encuadernación. Empiezo a leer y cuando me quiero dar cuenta me he olvidado de mi miedo a la altura y de los depósitos de queroseno cercanos, y sospecho que Simon Leys le está jugando una mala pasada a Mike Dash que fue el que publicó el libro que él quería escribir. Después de la advertencia preliminar, el autor destripa el libro de Mike con el redactado de las notas del libro que él nunca escribió. Y yo lo leo con la sospecha de que me están contando un buen libro, hasta que me doy cuenta de lo que realmente me está pasando: me estoy leyendo un buen libro. A estas alturas, mantengo la velocidad con los vientos del oeste y mi quilla va abriendo en dos el mar Índico.

Con un lenguaje fino y corto y algunas palabras que no utilizo habitualmente (¿alguien sabe que es un pichel de vino?) Simon nos sitúa en época. Corre el siglo XVII y se embarcan en el Batavia dos enemigos, encima de un polvorín de soldados, mujeres y marineros en las habituales condiciones insalubres recogidas célebremente por una cita de Samuel Johnson:

Ningún hombre se hará nunca marinero si encuentra alguna manera de que lo envíen a la prisión.

La mala suerte, la excesiva confianza del patrón y unos instrumentos rudimentarios provocaron el naufragio. Pero el posterior descenso hacia los infiernos sociales en las inmediaciones de la despoblada Terra Australis Ignota tuvo más que ver con una conjura fallida, un cargamento apetitoso, la bella Lucretia, una tripulación explosiva y un malo que catalizó todo el malestar, y no era poco, para sus endiablados planes. El malo en cuestión es un excepcional ex-boticario, Cornelisz, que huyendo de la inquisición por acompañarse de un anabaptista, irreverente, raro y magnífico pintor de la época acabará aplicando unos sofisticados sistemas de cohesión social por el miedo mediante el sadismo.

Ninguna película de terror podrá relatar con fidelidad lo que vivieron aquellos supervivientes obligados a matarse entre sí, no por supervivencia biológica, sino como una efectiva y desalmada forma de reducción demográfica y control político. La verdad es si uno piensa en lo que pasó realmente en ese arrecife a partir del 4 de junio de 1629 cierra el libro para negar lo que es obvio: hay quienes tras un tesoro y en condiciones de naufragio emocional se corrompen hasta unos niveles poco humanos.

La historia acaba bien, como acabaron todas las grandes películas americanas de nuestra infancia, por lo que tarde o temprano se convertirá en una película taquillera de domingo por la tarde, con el guapo héroe, la superviviente enamorada enamorante y Cornelisz, en el papel de malo de los que dan juego. Lo que queda claro, después de leer la última cita:

El mar lava todos los crímenes de los hombres

es que el libro disecciona la anatomía de una masacre, con tal detalle y tal destreza que a uno le entran unas irresistibles ganas de leer el libro de Mike Dash. Y que Simon Leys fue capaz de hacer emerger a 11.168 metros los crímenes que un día el mar lavó.

Los náufragos del Batavia
Simon Leys
Acantilado
Colección: Cuadernos del Acantilado, 48
Traducción:José Ramón Monreal
ISBN:978-84-15277-40-8
Nº de edición: 2ª
Encuadernación:Rústica cosida
Formato: 11,5 x 18 cm
Páginas: 88
Precio: 11.00 €