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Mi hermano me regala por reyes un libro minúsculo. Con cara de quien laza un reto me informa: este libro lo ha escrito un tipo que recogió datos sobre un famoso naufragio, como el del Titánic pero antes. Lo hizo durante mucho tiempo, hasta que alguien publicó un libro sobre el mismo naufragio; entones él abandonó el proyecto. Estas son sus notas, y se leen en un viaje.

Yo hoy, a once mil ciento sesenta y ocho metros de altitud, a una velocidad de casi novecientos kilómetros por hora y entre dos depósitos aerodinámicos de queroseno lo he abierto y lo he cerrado. Al principio del libro una cita de Edmun Burke:

Para que triunfe el mal sólo hace falta que la buena gente no reaccione

Así de apetecible se alejaba el rum rum de los motores delante de estas 86 paginillas que la editorial Acantilado ha traducido recientemente con su siempre cuidada encuadernación. Empiezo a leer y cuando me quiero dar cuenta me he olvidado de mi miedo a la altura y de los depósitos de queroseno cercanos, y sospecho que Simon Leys le está jugando una mala pasada a Mike Dash que fue el que publicó el libro que él quería escribir. Después de la advertencia preliminar, el autor destripa el libro de Mike con el redactado de las notas del libro que él nunca escribió. Y yo lo leo con la sospecha de que me están contando un buen libro, hasta que me doy cuenta de lo que realmente me está pasando: me estoy leyendo un buen libro. A estas alturas, mantengo la velocidad con los vientos del oeste y mi quilla va abriendo en dos el mar Índico.

Con un lenguaje fino y corto y algunas palabras que no utilizo habitualmente (¿alguien sabe que es un pichel de vino?) Simon nos sitúa en época. Corre el siglo XVII y se embarcan en el Batavia dos enemigos, encima de un polvorín de soldados, mujeres y marineros en las habituales condiciones insalubres recogidas célebremente por una cita de Samuel Johnson:

Ningún hombre se hará nunca marinero si encuentra alguna manera de que lo envíen a la prisión.

La mala suerte, la excesiva confianza del patrón y unos instrumentos rudimentarios provocaron el naufragio. Pero el posterior descenso hacia los infiernos sociales en las inmediaciones de la despoblada Terra Australis Ignota tuvo más que ver con una conjura fallida, un cargamento apetitoso, la bella Lucretia, una tripulación explosiva y un malo que catalizó todo el malestar, y no era poco, para sus endiablados planes. El malo en cuestión es un excepcional ex-boticario, Cornelisz, que huyendo de la inquisición por acompañarse de un anabaptista, irreverente, raro y magnífico pintor de la época acabará aplicando unos sofisticados sistemas de cohesión social por el miedo mediante el sadismo.

Ninguna película de terror podrá relatar con fidelidad lo que vivieron aquellos supervivientes obligados a matarse entre sí, no por supervivencia biológica, sino como una efectiva y desalmada forma de reducción demográfica y control político. La verdad es si uno piensa en lo que pasó realmente en ese arrecife a partir del 4 de junio de 1629 cierra el libro para negar lo que es obvio: hay quienes tras un tesoro y en condiciones de naufragio emocional se corrompen hasta unos niveles poco humanos.

La historia acaba bien, como acabaron todas las grandes películas americanas de nuestra infancia, por lo que tarde o temprano se convertirá en una película taquillera de domingo por la tarde, con el guapo héroe, la superviviente enamorada enamorante y Cornelisz, en el papel de malo de los que dan juego. Lo que queda claro, después de leer la última cita:

El mar lava todos los crímenes de los hombres

es que el libro disecciona la anatomía de una masacre, con tal detalle y tal destreza que a uno le entran unas irresistibles ganas de leer el libro de Mike Dash. Y que Simon Leys fue capaz de hacer emerger a 11.168 metros los crímenes que un día el mar lavó.

Los náufragos del Batavia
Simon Leys
Acantilado
Colección: Cuadernos del Acantilado, 48
Traducción:José Ramón Monreal
ISBN:978-84-15277-40-8
Nº de edición: 2ª
Encuadernación:Rústica cosida
Formato: 11,5 x 18 cm
Páginas: 88
Precio: 11.00 €

No me gustan los puteros. La verdad es que nunca me han gustado ni los puteros ni nada relacionado con pagar por sexo. Pero el Sr. Chester Brown consigue a través de una simple pero directa narrativa ver el mundo de la prostitución desde una perspectiva que dota de lógica al putero.

Pagando por ello es una novela gráfica que te atrae desde el título hasta la última página. El hecho de que sea autobiográfico y que toque un tema tan escabroso con tanta transparencia llega a crearte una sensación de incomodidad, supongo que porque torpedea directamente al trabajo de educación católico-burgesa que tan profundamente nos ha jodido la existencia, sobretodo en el aspecto sentimental.

Y es que si a primer nivel el mundo de las putas y el consumo de este servicio te golpea como un puño en la cara, es la reflexión “racional” de lo que él llama “amor romántico” y todas sus maldades lo que hace pensar que Brown es un auténtico cabronazo. En pocas palabras, que un putero trate de hacerte reflexionar sobre el concepto del amor a través de todas y cada una de sus citas de sexo pagado es de una mente realmente perversa.

De lectura rápida pero de digestión lenta, la narrativa es tan sencilla como el dibujo. Eso si, los dos consiguen con muy poco decir mucho. De alguna manera, cuando inicialmente comparas la simpleza inicial del dibujo y su falta de detalles con las reflexiones que el autor hace al principio comentando que ha modificado el peinado de las putas para que no puedan ser reconocibles, piensas que te está tomando el pelo, pero rápidamente entiendes que de la forma en la que relata la historia, crees que podrías reconocer a cada una de ellas si las vieras paseando por la calle.

Admito que tengo predilección por estas novelas, pero realmente se trata de la mejor de las obras del género autobiográfico que he leído nunca. Percibo que para una gran mayoría puede tratarse de un trabajo entre inmoral y detestable (el relato de como el protagonista reconoce a una puta con la que estuvo años anteriores por lo mal que le chupa los huevos es solo un ejemplo de que no creo que sea una obra apta para todos los estómagos) pero para mi ha sido un gran hallazgo. Además, viene avalado por Alan Moore con lo que siempre es un motivo para darle una oportunidad a un cómic, esta vez muy merecida.

Nota-> Mil gracias a babalu por regalármelo estas navidades.


Pagando por ello
Chester Brown
La Cúpula, 2011
Cartoné
300 páginas
B/N
26 €

Hacer una reseña de una obra de casi 700 páginas es difícil, así que empezaré por lo básico: me leí Habibi en una mañana.

Dicho esto, que es decir mucho*, una vez acabada la lectura, quedé impresionado por su magnitud y ambición. Bajo mi punto de vista, es una obra notable que no llega a excelente por un exceso de referencias religiosas.

Me explico: yo entiendo que la obra necesita referencias a pasajes religiosos (del Corán y la Biblia) para dar profundidad a algunas partes de la historia, pero a ratos estas referencias se cargan el ritmo de la narración de Dodola y Zam, la que realmente nos interesa. Esto es algo que ya me pasó con Blankets, otra pedazo de obra de Thompson en la que el exceso de referencias religiosas se me atragantaba en ciertos momentos a pesar de ser también brillante en su conjunto.

La verdad, empiezo a creer que Craig Thompson además de ser una gran dibujante, y un gran guionista, está un poco obsesionado con la religión, que impregna absolutamente sus dos obras más ambiciosas.

En todo caso, como decía, la obra en su conjunto me parece notable, pero a nivel de dibujo es sencillamente espectacular. El nivel de detalle que consigue Thompson en una obra de más de 600 páginas es apabullante y si entramos en las composiciones caligráficas es casi demencial (ya digo un poco más arriba, y un poco más abajo, que el amigo Thompson, me parece carne de psiquiátrico). Nada que no hubiéramos visto ya en Blankets, pero impresionante en todo caso.

La obra tiene múltiples lecturas, pero principalmente narra la historia de amor (de diferentes tipos de amor) entre Zam y Dodola a lo largo de los años. Es tan impredecible que por sus páginas transitan Noé, un pescador que pesca en un mar de basura,  el enano del harén, que se auto-propulsa por la historia a base de ventosidades o un barco varado en medio del desierto. En una muy curiosa elección del espacio-tiempo donde ambienta el relato, Thompson mezcla un mundo moderno, más o menos parecido al que conocemos, con un mundo atemporal que podría situarse hace 100, 200 o 500 años con gran protagonismo en ambos casos del desierto y del agua a lo largo de toda la narración.

Muy interesante también la lectura desde el punto de vista medioambiental (con un mensaje muy del estilo: nos estamos cargando el planeta) y cómo no, al igual que en Blankets, bastante retorcida la lectura desde el punto de vista de las relaciones sexuales.

En resumen, una obra muy completa, que puede interesar a muchos lectores y que bajo mi punto de vista es de lo mejor que se ha publicado este año. A pesar de que Craig Thompson nos demuestre con ella, que está como una cabra.

*Es decir tanto como que la obra tiene un ritmo magnífico (a excepción de algunos momentos puntuales) y que Craig Thompson sabe cómo crear historias interesantes, como ya demostró en Blankets.

Habibi
Craig Thompson
Astiberri
Colección: Colección Sillón Orejero
Cartoné
17 x 22 cm
B/N. 672 páginas.
39 euros.
ISBN: 978-84-15163-29-9

Toda obra de arte necesita de dos componentes básicos: arquitectura y poesía. Tiene que tener una forma pero también aliento poético. De lo contrario, no hay obra de arte.”

Con estas palabras, pronunciadas en su día por el escultor vasco Eduardo Chillida, podríamos definir “Mal de nit”, un poemario en catalán publicado recientemente y galardonado con el premio de poesía Miquel Martí i Pol 2011.

Vitalismo y lucidez son los ingredientes que persigue, con ese aliento poético, “Mal de nit”. El jurado del certamen (constituido por reconocidos poetas y catedráticos como Francesc Parcerisas, David Jou y Jordi Julià) destacó que se trata de una “obra sostenida y coherente, de tono intimista, que va hilando un diálogo con un tú” y puso de relieve su calidad en la construcción de las metáforas.

“Mal de nit” parte del dolor para trascenderlo e ir en búsqueda de la belleza. Sus poemas destilan desengaño y melancolía, pero también voluntad de superar la nostalgia y un anhelo de transgresión y rebeldía. Así, se va desarrollando un proceso personal donde van ganando terreno el placer y la energía, superando las pérdidas y el malestar inicial, en una lucha constante hacia la madurez.

La obra se divide en dos partes simétricas: “Pres en la fosca” con diecisiete poemas que recorren la vertiente de las sombras, y “Traspassant l’ombra”, con otros diecisiete que caminan hacia la ilusión vital.

“Pell endins”, “Ronda de llum” y “Colors secrets” ilustran a la perfección los tres momentos de Mal de nit: el hundimiento, la esperanza y el renacer.

Pell endins

La tristor cala pell endins
instal·lant-se inclement
al cos i a l’ànima desfets.
Veig a través
dels enreixats de la nostàlgia.
Presó de dintre
que em raptes totes les artèries
i em retens al més sinistre port
quan ahir era capità de la sort.
Enfonses l’àncora a les vísceres
al fons del meu mar llastimós,
ferint records i esperances.
La melangia és fatal
dins aquest cor apedaçat.
Però sé que no em puc escapar:
viuré condemnat a habitar
cel·les fosques i necessàries.

Ronda de llum

Ronda de llum en la nit sense retorn.
I la basarda urbana foragitada
sota fanals d’un alè incandescent.
Fúlgid instant violant la tenebra
i daga blanca: la por fuig quan em llanço
amb l’eufòria de l’arma.

És l’hora de la revolta
a la ciutat de les ombres.

Travesso perills inflamant els carrers
amb el punyal, cremant lleis de temor.
Ara és de nit i clavo transgressions
amb somnis brillants, rebentant normes
i codis de fosca.

Colors secrets

Per un moment em torno cec.
Palpo amb la ment
els contorns d’un somni nou
i el desig se’m fa daurat.
Noto la llum, noto l’esclat
d’un llampec tornassolat
pessigant-me el pensament
amb dits clandestins.
Medito visions
de colors secrets
amb sensacions enllà del temps
i d’un espai ja traspassat.

Como afirma uno de los mejores poetas españoles contemporáneos, Félix Grande, “la poesía no es un género literario, es un estado de gracia“. “Mal de nit” persigue esta plenitud. Y creemos que lo consigue.

Mal de Nit
Eloi Babí
Ed. UNIVERSIDAD AUTONOMA DE BARCELONA
Año: 2011

Sede de Kozmicbooks, 19 de Octubre de 2011. Mesa de Jeffrey. Debajo de la mesa y detrás de la mesa.

Becaria: estoy segura que este tal Olmos tiene como mínimo un par de blogs.
Jeffrey: no te despistes.
Becaria: que sí, que sí… además creo que debe ser calvo, como tú.
Jeffrey: joder, así no hay quien se concentre. ¿A ver, de qué libro estamos hablando?
Becaria: Olmos, Alberto: “Trenes hacia Tokio”
Jeffrey: Uhm, si, si.. ya recuerdo. No te puedes fiar de gente que gana premios literarios como el “X Premio de Arte Joven a la Creación Literaria de la Comunidad de Madrid”… pero vamos, es este que imita a Murakami, ¿no?
Becaria: ¿a Murakami?
Jeffrey: Sí, y a Vila-Matas… pero bueno, el libro este de los trenes es como muy Murakami, ambientado en Japón y tal. Además tiene un personaje que se llama Kokoro joder. Con un personaje llamado Kokoro ya tienes el 90% de un libro de Murakami.
Becaria: Ya…
Jeffrey: anda vuelve al trabajo chiquilla.
Becaria: ¿pero no decías algo de Vila-Matas?
Jeffrey: pffff…esto de los libros es aburrido, ya sabes que mi me van más los comics, con dibujitos y bocadillos de texto y tal. Pero venga va, hoy estoy dadivoso. Sí, decía que de Vila-Matas también bebe, con todas esas frases cortas con punto y seguido del estilo: “Kokoro se puso el abrigo. Kokoro abrió la puerta. Salió, Kokoro. Y llovía afuera.” . Sí, siempre llueve. Y con ese ombliguismo de escribir en primera persona como si fuera lo más normal. Joder, Alberto, NO es normal.
Becaria: ya, entiendo, eres un pozo de sabiduría Jeffrey.
Jeffrey: ya, y todavía no he hablado de sexo.
Becaria: ilumíname.
Jeffrey: Es que además, el amigo Olmos va de chico malo. Algo así como: yo hablo de todo lo que me pasa por los huevos. Imagínate, hay uno de los capítulos en los que enumera un montón de prácticas/filias sexuales de lo más variado. Luego, a lo largo de todo el libro, el personaje de David va como una moto, de tren en tren, repasando a toda teenager japonesa que se cruce en su camino. Pero no folla. Pobre.
Becaria: pobre.

Esto es chicos: “Trenes hacia Tokio” es literatura de calidad, sin dibujitos, con frases cortas, críos, y un protagonista que sólo piensa en follar putitas japonesas. Sí, críos. Hay una guardería y todo, no diré más.

Y David no folla en todo el libro. Lo siento por el spoiler. Es así. Pobre.

Trenes hacia Tokio
Alberto Olmos
Lengua de Trapo
192 págs.
ISBN-10: 84-96080-93-5
ISBN-13: 978-84-96080-93-5
16,95 €

Este post es un pequeño homenaje al mejor blog de crítica literaria en español: Lector Malherido

La imitación es burda, pero yo no soy escritor.

Hacia tiempo que lo tenia rondándome, y nunca encontraba el momento de dedicarme a él, afortunadamente este verano me encontré con que era la única lectura disponible y no ha podido ser más grata mi sorpresa.

Publicado en España en el 2003 por Astiberri, “Pilules bleues” fue nominada como mejor álbum del Salón Internacional del Cómic de Angoulême en 2002 (no consiguió el premio final) y también fue nominada como mejor obra extranjera en el Salón Internacional del Cómic de Barcelona en el 2005.

En la obra se relata la relación autobiográfica del autor con Cati y su hijo, ambos seropositivos. Sin caer en romanticismos peliculeros presenta una historia de amor por encima de las circunstancias y lo duro que puede ser a veces amar.

Encuentro genial y muy interesante todo el proceso de aceptación de la enfermedad de Cati y su hijo, el papel educativo que realiza en ello el doctor que los trata, mostrando toda su humanidad, revela cuan importante resulta disponer de la información real y acertada sobre una enfermedad tan estigmatizada como el SIDA.

La relación del protagonista con el hijo de Cati queda plasmada, a mi entender, magistralmente. Quizás todos los que hemos sido padres y nos planteamos de tanto en tanto qué se les pasa por la cabeza a nuestros hijos, tengamos ese sentido que el protagonista adquiere al observar y comenzar a querer al pequeño.

En cuanto al trazo del dibujo, sin ser extremadamente detallado, cumple a la perfección el hecho de situarte en cada momento. A resaltar la expresividad de los ojos que lo transmiten todo, incluso la sorpresa de un rinoceronte. Que es un maestro del trazo queda evidenciado en otra obra del autor, R.G. , esta en color y que he tenido oportunidad de leer.

En el prólogo se hace mención de la metáfora que resulta la portada, los dos protagonistas aislados del resto dentro de la isla en que se convierte el sofá.

Una muy interesante historia de amor.

Píldoras Azules
Frederik Peeters
Astiberri
Colección Sillón Orejero
Núm. Edición: 6
Rústica con solapas
B/N. 200 páginas.
16 euros.
ISBN: 978-84-96815-06-3

La imagen del cómic está en zonanegativa.com, mientras que la portada está en astiberri.com

Polina, de Bastien Vivès, es un gran cómic. La aparente sencillez del dibujo y su parquedad en palabras hacen que si la ojeamos, parezca una obra nímia, sin sustancia, pero nada más lejos de la realidad: es impresionante. La expresividad que consigue Vivès en sus viñetas, hace que en muchas páginas se diga más en el dibujo que en los bocadillos de texto (para ejemplo, la viñeta que acompaña este texto)

Polina es la historia de una bailarina (del mismo nombre) desde sus inicios en una escuela de danza hasta su consagración. La historia se centra en su relación con Nikita Bojinski, un estricto profesor temido por la mayoría de sus alumnas y no del todo reconocido por sus colegas a causa de su peculiar (¿ortodoxa?) visión del ballet. Trata de sus años en la escuela, en el teatro y finalmente en una compañía de danza.

En cualquier caso, me ha parecido muy interesante como trata las decisiones, la manera en que éstas afectan a nuestras vidas y como cambian vistas en retrospectiva. Y es que no es lo mismo triunfar en el colegio (como alumno) que en la vida (como persona). De hecho, el mismo concepto “triunfar en la vida” es tremendamente subjetivo. Por eso Polina es el ejemplo típico de cómic que me encanta, porque te hace plantearte algunas cosas desde otro punto de vista.

En cuanto al dibujo, como he apuntado anteriormente, creo que es una maravilla. No lo parece a simple vista, pero la expresividad que transmite es, no se me ocurre mejor expresión, acojonante. Destaca también el uso del blanco y negro incluyendo unos grises que le van como anillo al dedo a la temática de la obra. Y mención aparte para el juego que se trae Vivès con el personaje de Bojinski en los últimos capítulos, mostrándolo primero en su forma idealizada (por Polina) y luego en la real, pasados tantos años.

Una obra muy recomendable que me ha descubierto a Bastien Vivès como autor al que vale la pena seguir.

Polina
Bastien Vives
Editorial Diabolo
Fecha de publicación: 08/07/2011
ISBN: 9788415153160

Las dos imágenes están tomadas de la web de Diabolo

Hay películas, como “Requiem for a dream“, que si te cogen desprevenido te dejan en un estado de desasosiego, ansiedad o incluso depresión. Se me ocurre “Requiem for a dream” porque hace poco lo comentaba con unos amigos, pero hay muchas otras. Lo mismo pasa con algunos libros, con el claro ejemplo de “La Carretera“, que a medida que pasa el tiempo creo que tira más a deprimente que a desasosegante. Viene esto al caso porque algo parecido pasa con “Suckkwan Island”, de David Vann, la novela que nos ocupa.

No es lo mismo, pero la relación entre padre e hijo en la isla Sukkwan, sin contacto alguno con el mundo, recuerda en algunos momentos (por opresiva) a la de padre e hijo en “La carretera” de McCarthy.

Suckkwan Island está escrita en dos partes. La primera nos muestra a Jim (el padre) y Roy (el hijo) compartiendo forzosamente el día a día en la remota isla Sukkwan (una isla salvaje al sur de Alaska). La idea de Jim es pasar 12 meses en la isla para conocer mejor a Roy, con el que ha tenido menos contacto del que hubiera deseado. Para ello, se instalan en una cabaña y pasan los días pescando, cazando y en definitiva, pasando tiempo juntos. Sin embargo, desde el principio vemos que algo no va del todo bien y la situación no es tan idílica como Jim se hubiera podido imaginar de antemano. David Vann consigue que esta primera parte pase cómodamente con algún que otro sobresalto, y nos da una buena base para conocer a Jim y a Roy. Por ejemplo:

Luego, aburrido, volvió a pescar, cogió otro pez del mismo tamaño y regresó con su padre. La tarde avanzaba, la luz era más rica y la vista de las montañas que tenía frente a él era muy hermosa.

Luego llega la segunda parte, y la narración toma un giro macabro y de alguna manera delirante, y se convierte en una huida hacia adelante de la que no desvelaré nada para que el libro tenga interés para cualquiera que se decida a leerlo después de haber pasado por aquí.

Una muestra del giro que da la narración:

Tenía frío y tiritaba y su corazón seguía latiendo, y el miedo se había convertido en la sensación de que estaba condenado, de que nunca encontraría el camino de regreso a la seguridad y nunca sería capaz de correr lo bastante rápido para escapar.

Esta segunda parte se centra mucho más en el miedo, y en la necesidad de referentes para sentirnos seguros. La novela me ha gustado, especialmente por lo inesperado del giro de los acontecimientos y por los dos registros que tiene, uno en cada parte. Una primera que ahonda en la opresiva relación paterno-filial y una segunda más introspectiva, macabra y negra.

Una lectura sorprendente, a evitar por quien no disfrutara de “La carretera” y muy recomendable para cualquiera que quiera pasar una temporada aislado en la montaña para huir de la ciudad y conocerse mejor.

Sukkwan Island
David Vann
Ediciones Alfabia
ISBN 978-84-937943-2-3
Pag 210
P.V.P 18 €
Formatorústica, 20 x 13 cm

La imagen  de David Vann está tomada de aquí

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